LAS TORRES QUE NUNCA MUEREN

JESÚS HERAS –

Lo que ayer fueron gigantescos amasijos de hierros retorcidos, son hoy– gracias a una genialidad arquitectónica- dos enormes albercas vacías, de cuyos bordes dentados brotan hilos de agua cristalina que, al caer en cascada y desaparecer en la oscuridad, retornan a su punto de partida, dándole insondable fuerza a la Nada y al monumento un aura de luminosa eternidad.

En NY, desde hace diez años, cada 11 de septiembre se congregan los familiares de quienes cayeron ese día, leen en voz alta los nombres de sus seres queridos y observan el avance de las portentosas estructuras que se construyen para recordar aquel momento de horror. En esta ocasión las extrañas albercas habían sido concluidas.

El tortuoso camino que ha tomado la historia después de aquel alevoso atentado ha sido objeto de numerosos análisis. Sin embargo, hay un aspecto sobre el que vale la pena insistir. A consecuencia de sus errores, pero también de sus aciertos, EEUU ha comenzado a abandonar el incomodo sitial en el que lo colocó su triunfo sobre la Unión Soviética. Militarmente sigue siendo, por amplio margen, la nación más poderosa. Pero ya no es la única potencia. El mundo se ha movido lenta y decididamente hacia una nueva posición de equilibrio. Y eso es favorable para las partes… y para la Humanidad.

Hace varias décadas se especuló, como ahora, sobre el deterioro económico de EEUU. Entonces era Japón la nación que amenazaba con quitarle la delantera. Hoy muy pocos recuerdan aquella falsa percepción. O la otra, sobre la invencibilidad de la Unión Soviética.

Cuando los rusos colocaron en órbita a Yuri Gagarin, el 12 de abril de 1961, John F. Kennedy comprometió a su país a colocar en menos de diez años  a un hombre en la Luna. No vivió para presenciarlo, pero el 21 de julio de 1969, Neil Armstrong ponía pie en la superficie rocosa del único satélite terrestre.  La historia se repetiría dos décadas después, cuando superado el trauma de Vietnam, Ronald Reagan anunció la Iniciativa Estratégica para la Defensa, mejor conocida como la Guerra de las Galaxias. Sólo que esta vez la Unión Soviética comprendió el mensaje e inició la retirada.

La capacidad de rebote del “coloso del norte” ha sido y sigue siendo proverbial. En inglés el término utilizado es resilience. Tomado de la física, se aplica a materiales capaces de resistir grandes presiones y luego recuperar su forma original.

Todo ello lo expresan simbólicamente los cóncavos monumentos erigidos para conmemorar el ataque a las Torres Gemelas. Al darle vida a la Nada, revisten de un aura de luminosa eternidad el profundo sentimiento patrio que de esa herida brotó.

 
Jesús HerasNo photo

Artículos relacionados

Top