Militares y… ¿revolucionarios?

Roberto Guisti

Mientras Rangel Rojas promueve la Guerra Popular Prolongada, Guyana se coge el Esequibo

ROBERTO GIUSTI
rgiusti@eluniversal.com 

El Almirante Diego Bautista Molero pronunció un discurso incendiario en su toma de posesión como nuevo Comandante de la Armada Venezolana. “Uno llega a estos puestos para servirle a la revolución” o “sin revolución y socialismo no hay libertad, el capitalismo es esclavitud y no volverá a Venezuela”, son algunos de las convicciones expresadas con justo ardor y viril indignación por el número 53 de su promoción (eran 56) para darle satisfacción a su “comandante presidente”.

Nuevo Comandante de la Armada Venezolana, Almirante Diego Bautista Molero

La marcial determinación del nuevo líder militar se incorpora a la profusa lista de jefes militares que, ya en la edad adulta y en el ocaso de sus carreras, se han revelado, súbitamente, como pensadores de hondo calado y notable originalidad cuando se trata de caracterizar la estructura ideológica que marca el accionar de las Fuerzas Armadas y en particular de una “Armada netamente revolucionaria, totalmente socialista y decididamente antiimperialista”.

Las amenazas desembozadas contra la democracia, las contradicciones aparatosas (“quienes amamos la libertad” impediremos la vuelta del capitalismo) y la rastrera sumisión a un caudillo, disfrazada de verborrea pseudoideológica, resultan preocupantes, pero al mismos tiempo cómicas. En realidad nos retrotraen a agosto de 1991, cuando un grupo de militares y civiles confusos, extraviados, indecisos y nostálgicos de la vieja dictadura que se caía a pedazos, protagonizaron un golpe de Estado que se convirtió en farsa en contra del entonces presidente Mijail Gorbachov.

No son las mismas circunstancias, ni los mismos personajes, pero mientras el Presidente se llena la boca lanzando diatribas contra el imperialismo norteamericano y advierte que lucharemos por la soberanía del país hasta las últimas consecuencias, la guerrilla colombiana, los paramilitares y mafias de toda laya siguen haciendo y deshaciendo en territorio venezolano con la complacencia del “Ejército forjador de libertades”.

Así mismo, mientras uno de los exégetas del nuevo Pensamiento Militar Venezolano, el general Rangel Rojas, promueve el desarrollo del concepto maoísta de la Guerra Popular Prolongada (es decir la guerra de guerrillas, algo insólito si se considera que esta se libra para la toma del poder y el poder ya lo tienen) Guyana se coge el territorio en reclamación ante el silencio cómplice y penoso de la cancillería venezolana, pendiente solo de no perder los votos del Caricom.

En verdad hay que hacer un gran esfuerzo de imaginación para visualizar a esa dirigencia militar (que no se merecen las FAN), arrebatada en el verbo de barricada, solícita en la lisonja, oponerse a la decisión de un poder civil expresado en votos
pero irresoluta a la hora de actuar en defensa de la soberanía,


 

 
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