Un recuerdo que es esperanza

Carlos Lozano

Carlos Lozano

Carlos Lozano
Caminandoconcarloslozano@gmail.com

Con tanta lluvia, no puedo dejar de recordar a mi gran amigo Antonio Julio González, cariñosamente conocido como Palo de Agua, hombre de gracia original, inteligencia  y espíritu alegre que, a pesar de su incapacidad física para caminar,  cultivoo con frescura y talento, el hábito del buen humor.

La lluvia invita a reflexionar y me pregunto bajo un palo de agua valenciano cómo vería él hoy las cosas desde su afortunado punto de vista para observar  la vida. Antonio Julio se crió en lo que eran las sabanas de San Diego, entre la Hacienda Caracara  -que hoy vive la tragedia de la toma ilegal y parasitaria de un grupo de oficialistas amparados en la sombra del mal llamado socialismo- y la Hacienda Monteserino, donde él mismo sirvió de apoyo para donar el espacio para  nuestro Seminario.

Orel Sambrano y Antonio Julio González

Eran tiempos diferentes en los que se vivía en una Valencia majestuosa, de calles y aceras y su variante y autopistas iluminadas; se podía ir de vez en cuando a visitar los jueves a Antonio Julio en la finca Monteserino, donde se servía un desayuno criollo que, acompañado de la tertulia pintoresca de “Palo de Agua” lo hacía a uno crecer en tiempo, espacio y en el sentimiento amplio a la vez que profundo de las buenas tradiciones valencianas.

Atesoro esos recuerdos de tiempos que a veces siento perdidos, por esto en lo que se ha convertido nuestra querida Valencia, que está pasando por uno de sus peores momentos, entre cruces no planificados para brincar la burla atrasada de un Metro que obstaculizó las vías, frenó el crecimiento del comercio en sus tramos adyacentes y fortalece cada día la duda de si realmente esta obra será culminada.

Pero el recuerdo de Antonio Julio González, y la certeza de que hay muchos valencianos como él, me renuevan el optimismo y los ánimos para seguir caminando bajo la lluvia, y sostener la fe y el valencianismo auténtico como banderas y como inspiración.

Que nos hayan conducido mal no significa que tengamos que seguir por siempre esa ruta equivocada.
¡Antonio Julio! Dile a Orel, que aquí en el ABC seguimos Caminando…

 

 
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