¡Llueve y escampa!

Carlos Ochoa


Carlos Ochoa
ochocarlos@gmail.com    

El gran poeta argentino José Hernández, autor del Martín Fierro, pone en boca del gaucho que protagoniza su obra, versos que son útiles para comprender el significado popular de “¡llueve y escampa! refrán utilizado por el Presidente Pérez en sus momentos más difíciles: “que si llueve, cuanto escampa, las estrellas son la guía que el gaucho tiene en la pampa”.

A diferencia del gaucho Martín, que sabía de la importancia de anticiparse, cuando se anda al descampado y puede agarrarnos la tormenta, Carlos Andrés Pérez no tomó la previsión de anticiparse a la lluvia, y mucho menos al diluvio que sus medidas económicas desataron a principios de su segundo mandato.

Bastante se ha comentado al respecto, y falta mucho aún por investigar para comprender a profundidad el dilema que vivió CAP al tener que elegir, entre continuar con el modelo populista agotado y en crisis, que él mismo impulsó en su primer gobierno, o abrirse a la diversificación de la economía de mercado, que entre otras cosas planteaba la eliminación de los subsidios y la liberación cambiaria, con el objetivo de lograr -según le vendieron “el paquete”- un crecimiento sin inflación y sin costo social. Ni lo uno ni lo otro sino todo lo contrario. CAP apostó a su liderazgo y a su carisma, y se olvidó de mirar hacia Petare y Guarenas, que es hacia donde voltean la mirada los caraqueños para anticiparse a la lluvia… y le llovió a cantaros el 27 de febrero del ‘89.

CAP era un hombre de carácter fuerte que ante la adversidad siempre esperaba el escampado, pero ese escampado no le llegó en vida. Quizás ahora cuando sus restos serán sepultados el próximo 6 de octubre, podrá decirse que las estrellas que brillan en su firmamento, servirán de guía incluso para aquellos que en Acción Democrática lo traicionaron.

Los golpes militares que fracasaron en el año ‘92, y la conspiración civil de los llamados “notables” con el apoyo de los cogollos de los partidos AD, COPEI y el MAS, lograron el linchamiento político de CAP por el desvío de 250 millones de los viejos de la partida secreta, utilizados para respaldar la seguridad personal de la Presidenta Violeta Chamorro, quien había derrotado en las urnas electorales nada más y nada menos que a Daniel Ortega en 1990.

Si el sentimiento popular se hace presente en las exequias del ex Presidente, y la dirigencia de AD aparta el sectarismo, pueda que hasta muerto, CAP sea un factor importante para unir voluntades en el rescate de la democracia solidaria que se propone profundizar la oposición venezolana.

En el universo nada es casual. El 6 de octubre del año próximo estaremos en víspera de las elecciones presidenciales y también conmemorando el retorno a su tierra de Carlos Andrés Pérez. Si la conexión con el recuerdo del líder se produce, y los dirigentes políticos hacen bien su trabajo, podremos al fin afirmar con certeza “¡llueve y escampa!

 
Carlos OchoaCarlos Ochoa
Top