¡Paren de estafar!

Raúl Benoit

RAÚL BENOIT
Twitter: @RaulBenoit  

Quisiera entender si es por ingenuidad o por la angustiosa necesidad del ser humano de comprar alivio espiritual o el perdón (aunque el arrepentimiento no sea sincero) que la gente va a los cultos como borregos al matadero.

La fe, más que montañas, hoy día mueve ambiciones y codicias.

La promesa para muchos incautos es que el poder del dios ofrecido por esos pastores, que suplanta al Dios verdadero, extirpa a satanás del cuerpo. Aseguran que todo lo padecido por el hombre, no son enfermedades, ni secuelas de errores de la vida o simplemente accidentes, sino culpa del demonio, un mal de ojo o la mala suerte.

Una de las más cuestionadas iglesias es la “Universal del reino de dios”, popularizada con el nombre de “Pare de sufrir”, con más de 8 millones de seguidores y con presencia en 180 países.

Esta secta es investigada en Brasil por fraude y blanqueo de 235 millones de dólares en donaciones. Su líder, Edir Macedo y tres asociados, fueron acusados por la fiscalía y el jueves 22 de septiembre los arrestaron para que enfrenten la justicia.

La plata de los feligreses la obtuvieron bajo presión moral y emocional, advirtiéndoles a sus seguidores que “el socorro espiritual y económico solo lo alcanzan aquellos que se sacrifiquen financieramente por la iglesia”. Con esta estrategia mercantil, explotando el fanatismo, ellos crecieron en Latinoamérica en forma vertiginosa en los últimos 30 años.

En México y países centroamericanos, “Pare de sufrir” ha dejado un rastro de trampa y engaño. Por ejemplo, sus pastores venden objetos que aseguran son traídos de Tierra Santa, con los cuales prometen a sus fieles resolverles los problemas emocionales y económicos.

No sé si reír o llorar por estos infelices que creen en un pastor con ínfulas de mago.

En Brasil, el negocio de las religiones, diferentes a la católica, genera ganancias de 7 mil millones de dólares al año, de los cuales la iglesia “Pare de sufrir” se embolsa 735; la otra gran parte de esta tajada de la fe se la llevan los grupos evangélicos que se multiplican como Gremlins con el agua, frente al desengaño de los católicos por los jerarcas corruptos y curas pederastas.

Algunos de estos grupos religiosos cristianos y evangélicos, a través del diezmo, mantienen subyugados a sus fieles, mientras ellos llevan una vida de lujos y excentricidades, como lo hace aquel personaje que una vez dijo ser un profeta, después Jesucristo en la tierra y finalmente quiso suplantar al mismísimo anticristo: José Luis De Jesús Miranda, líder de la secta “Creciendo en gracia”.

Con una predicación desbordada en libertinaje, donde no existe el pecado y los creyentes tienen derecho a fumar, beber y ser infieles, acumula una fortuna en donaciones que le permite vivir como un verdadero rey de los cielos en la tierra. Quienes lo siguen, o son ilusos o quieren justificar sus picardías escudándose en ese culto permisivo.

Da pena que los actos de individuos embaucadores e impostores de Dios que traen mala vibra, como De Jesús Miranda, Macedo y otros pastores religiosos prosaicos, manchen la misión de auténticos predicadores que difunden la palabra de Dios con el corazón y con verdadera fe.

Raúl Benoit nació en Colombia, donde comenzó a ejercer el oficio de periodista investigando asuntos tan delicados como el narcotráfico, la guerrilla y la corrupción. Por su diligencia profesional sufrió repetidas amenazas y varios atentados en su país. Ahora vive en Estados Unidos donde es corresponsal internacional de noticias para Univision.

 

 
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