Candado fiscal

Luis Xavier Grisanti

Luis Xavier Grisanti

LUIS XAVIER GRISANTI
lxgrisanti@cantv.net 

En tanto exista una contradicción entre un  euro supranacional y los fiscos nacionales, los mercados no se calmarán.

 

La Unión Europea se ha dado cuenta que es más fácil crear una moneda que sostenerla. La crisis del euro proviene de los excesos de Wall Street; pero no es menos cierto que los criterios de Maastricht sobre déficit fiscal y deuda externa fueron cumplidos, a medias. Sobrevino el caos financiero de 2008 y a llorar al valle.

Se replantea el dilema esencial: nación o federación. Los sabios crearon un Banco Central Europeo para la política monetaria; pero dejaron un cabo suelto: no hay un ministerio de Finanzas supranacional con potestades de control y supervisión, ni ley ni institución que impida la gula fiscal de varios de los 17 Estados de la zona euro; mientras los austeros alemanes se aprietan el cinturón.

Los ministros de Finanzas tratan de enmendar la plana en medio del huracán. Ardua tarea. Reuniones van y vienen. Actuaron bien al crear la Facilidad Europea de Estabilidad Financiera; pero sus fondos no parecen suficientes para enfrentar el efecto contagio, con su secuela de recesión y desempleo. En su última reunión, acordaron medidas para controlar sus déficits. Buena noticia.

Los ministros no contaban con el Tea Party, responsable de la degradación de la calificación de riesgo de la deuda americana. El rey está desnudo y los europeos tendrán que dar una clara señal a los mercados de que tienen el músculo financiero para enfrentar cualquier pánico, poniendo un candado fiscal y tomando medidas para mejorar su productividad.

Mientras el euro sea supranacional y los fiscos nacionales, los mercados no se calmarán y el euro continuará amenazado. Más aún, la necesaria coordinación macroeconómica será insuficiente. El reto es más grande: o ponen la casa en orden o les arrasará el yuan.

 
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