Crisis de imaginación

Alex Capriles M.


ÁXEL CAPRILES M.
acaprile@ucab.edu.ve

Ninguno de los personeros del poder constituido tiene idea de lo que verdaderamente acontece. Venezuela es el caso más patético.

Hay momentos en el proceso evolutivo de la humanidad en los que las fuerzas sociales y económicas entran en conflicto y dejan de operar de la manera como hasta ese momento lo habían hecho. Son etapas que se convierten en retos a la imaginación y de donde surgen los grandes genios que dan respuestas a las exigencias de cada presente.

El inicio del siglo XXI es uno de esos estadios y la crisis global que hoy vemos a gran escala expresa el fracaso de las élites que no se han dado cuenta de las implicaciones de los cambios sociales, políticos y económicos y que responden con ideas e instrumentos obsoletos e inadecuados para enfrentar las nuevas situaciones. Si las doctrinas de John Maynard Keynes sirvieron para salir de la Gran Depresión de los años treinta o las de Milton Friedman fueron útiles para el sistema de libre flotación de monedas que siguió al régimen de Bretton Woods, la situación actual requiere de una visión mucho más amplia y no puede ser analizada ni trabajada desde ninguna de las ópticas pasadas. Encaramos, de hecho, una convulsión psicológica y moral tanto como un cambio demográfico que nos obliga a redefinir las relaciones entre los ciudadanos y el Estado.

La crítica a la clase dirigente es el único hilo de Ariadna que conecta la turbulencia y los temores que atrapan a las poblaciones de todos los continentes. Expresa la persistente e incómoda sensación de que ninguno de los personeros del poder constituido tiene idea de lo que verdaderamente acontece. No hay imágenes para comprender la realidad.

Y si las autoridades europeas y norteamericanas no atinan a conciliar las políticas de austeridad y des-apalancamiento con las medidas necesarias para la creación de empleo, el caso más patético de la crisis de imaginación es el de las élites políticas venezolanas que buscaron respuesta a los grandes conflictos y transformaciones de la población en el más simplón y panfletario discurso socialista surgido de los desajustes sociales del siglo XIX.


 

 

 

 
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