TRAICIÓN A LA PATRIA

Fernando Ochoa Antich


FERNANDO OCHOA ANTICH
fochoaantich@gmail.com

Guardar silencio ante una violación flagrante de nuestra soberanía es sencillamente Traición a la Patria. No es fácil de explicar la actitud entreguista de Hugo Chávez y Nicolás Maduro ante Guyana y el Caribe. Han pasado ya varios días sin que la cancillería venezolana haya emitido el correspondiente comunicado oponiéndose a la pretensión de Guyana, planteada por su canciller Caroline Rodríguez ante las Naciones Unidas, de ampliar su plataforma continental de 200 a 350 millas al no tomar en cuenta la Zona en Reclamación. Es verdad que esta posición de Guyana surge como consecuencia a las imprudentes declaraciones que Hugo Chávez ha venido dando sobre el diferendo con Guyana desde el año 2006.

En su despropósito ha llegado hasta el extremo de falsear la historia. Recientemente ha dicho que la reclamación de Venezuela sobre la Guyana Esequiba, realizada por el gobierno de Rómulo Betancourt ante Inglaterra, surgió por presión de Estados Unidos que aspiraba derrocar el gobierno progresista de Cheddi Jagan. Un total absurdo. Esta reclamación surgió como consecuencia de la aparición de una declaración del abogado norteamericano Severo Mallet Prevost, representante de Venezuela, antes de su muerte en 1944, que demostraba los acuerdos contrarios al derecho internacional alcanzados por los representantes de Inglaterra y el presidente del tribunal arbitral Federik de Martens para adjudicarle indebidamente a Inglaterra 159.500 km² al oeste del río Esequivo.

La verdad histórica es la siguiente: el 12 de noviembre de 1962, el Ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, doctor Marcos Falcón Briceño, declaró ante las Naciones Unidas que nuestro país consideraba nulo e írrito el Laudo Arbitral de París de 1899 por la existencia de actos contrarios a la buena fe realizados por Inglaterra y los miembros del Tribunal. Los firmes argumentos presentados por Venezuela y las circunstancias políticas particulares que vivían Inglaterra y Guyana, ante la cercanía de su independencia, condujo a la firma del Acuerdo de Ginebra el 17 de febrero de 1966. En estricto derecho, el Acuerdo de Ginebra no invalida el Laudo de 1899 pero acepta la reclamación de Venezuela de considerar nulo e írrito el Laudo Arbitral de París.

En el Acuerdo de Ginebra se establece la creación de una Comisión Mixta integrada por representantes de Venezuela y de Guayana Británica, ya que Inglaterra, a pesar de ser parte firmante del tratado no tiene participación en la comisión, la cual en un plazo de 4 años debía encontrar una solución práctica y conveniente para las dos partes, como lo establece dicho acuerdo. Estas comisiones fracasaron estruendosamente por la posición intransigente de Guyana. Esa es la verdad. Venezuela, al creer equivocadamente en su buena fe, firmó el Protocolo de Puerto España, que congelaba las negociaciones por doce años, creyendo que en ese tiempo se fortalecerían las relaciones políticas y económicas entre los dos países que permitiría encontrarle una solución al problema.

Tiempo perdido. En 1983, Venezuela decidió dar por finalizado el Protocolo de Puerto España y volver a lo establecido en el Acuerdo de Ginebra. Ese mismo año se acudió al Secretario General de las Naciones Unidas para buscar aplicar uno de los métodos de solución pacífica de las controversias. De común acuerdo, Venezuela y Guyana escogieron los Buenos Oficios, nombrando sus representantes. Han pasado los años sin que Guyana muestre la menor intención de solucionar dicho problema. Los gobiernos democráticos mantuvieron como posición desconocer cualquier acuerdo o concesión dada por Guyana en dicho territorio como forma de presión. Las declaraciones presidenciales han comprometido totalmente esta política.

El daño a la soberanía nacional que ha hecho este gobierno con su demagógica política con Guyana y el Caribe es irreparable. La solicitud de Guyana de ampliar su plataforma continental así lo indica. También las cada vez más radicales posiciones de otros países caribeños. Sólo con recordar la controversia dirimida entre Surinam y Guyana ante el Tribunal del Derecho del Mar que desconoce el Acuerdo de Ginebra; el tratado de cooperación entre Barbados y Guyana que compromete nuestra plataforma continental; el arbitraje entre Trinidad y Barbados que contradice nuestro tratado con Trinidad y el desconocimiento de la Isla de Aves por Barbados y algunos países del Caribe, muestran el daño causado y la necesidad urgente de modificar esta política. El entreguismo de Hugo Chávez no lo permite…

 

 

Un Comentario;

  1. paramotor said:

    ES MUY TRISTE ! PERO EL AÑO QUE VIENE SE REVOCARÁ TODO ESTE DESBARAJUSTE CON UN GOBIERNO SERIO QUE NOS MERECEMOS DESDE HACE RATO!!!

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