¿VIENE UNA NUEVA RECESION MUNDIAL?

JESÚS HERAS –

Existe un pesimismo generalizado respecto al futuro de la economía mundial que este editorialista no comparte. Intentaremos responder las principales inquietudes.

El primer elemento del que se nutren los malos augurios es el peligro de que Grecia no pueda hacer frente a sus compromisos financieros, lo que según los oficiantes del pesimismo podría comprometer, por efecto dominó, el sistema financiero europeo, y la estabilidad del Euro. Recordemos, si hace falta, que la economía de Grecia es bastante menor a la Argentina que lleva varios años en mora y nada ha sucedido.

Un segundo motivo de pesimismo es el enfrentamiento que, en la vecindad de una nueva contienda presidencial, se viene produciendo entre los segmentos más radicales de los dos principales partidos norteamericanos. Los unos se niegan a imponer nuevos impuestos mientras los otros se niegan a reducir gastos, alegando cada uno por sus propias razones, que tales medidas llevarían a aumentar los “alarmantes” niveles de desempleo. Nuevamente, una premisa exagerada.

Los niveles de desempleo en EE.UU. pueden ser preocupantes, mas no alarmantes. A pesar del colapso del boom de la vivienda, el 96% de la fuerza laboral disponible se mantiene activa.

Un tercer elemento que alienta la visión pesimista es el moderado descenso que refleja el crecimiento de la economía China. Acá también se parte de una premisa exagerada porque tal desaceleración ha sido expresamente provocada por sus autoridades para contener – por razones de estabilidad social- el aumento de las presiones inflacionarias.

Finalmente, en el proceso de formación de opinión, intervienen opiniones interesadas y movimientos especulativos.

¿Qué podemos anticipar? Si ha de existir alguna lógica, Alemania, Inglaterra y Francia, cuya economía es 25 veces mayor que la de Grecia actuarán, en caso necesario, de manera conjunta o separada para mitigar la crisis. Asia seguirá creciendo, a un ritmo ligeramente inferior. ¿Y los EE.UU?

A nuestro juicio, una vez superada la crisis de confianza actual, EE.UU., cuya economía representa una cuarta parta de la producción económica mundial, comenzará – como lo hizo tantas veces en el pasado – a marcar el camino hacia una sostenida recuperación.

Recordemos que su economía ya viene creciendo, lentamente quizás, pero creciendo; que sus niveles de empleo – ya lo vimos- son manejables; y que además sus principales corporaciones están generando ingentes utilidades. Por complemento, el descenso de los precios del petróleo, sumados al de productos alimenticios y otros rubros, favorecerá muchísimo la capacidad adquisitiva del consumidor norteamericano, traduciéndose en demanda para productos provenientes del mundo entero.

No desconocemos los ajustes de orden financiero que deberán realizarse pronto, sobre todo en EE.UU., para corregir los déficits presupuestarios. Pero aunque sea riesgoso afirmarlo, problema grave el venezolano. No el de la economía mundial.

 
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