La paradoja de conferry

MARCOS R. CARRILLO P.
mcarrillop@gmail.com
@carrillomarcos

El caso Conferry es otro ejemplo de la ausencia total de Estado de Derecho en nuestro país. Una llamada telefónica en medio de la noche fue suficiente para concretar una falsa expropiación de la empresa. Al grito de “¡Ya basta!” se desató la demagogia presidencial y se utilizó, una vez más, la expropiación como forma de sanción y de abuso gubernamental. No hubo declaración previa utilidad pública (probablemente, lo harán posteriormente para guardar la formas), solo fue un arranque de supuesta ira justiciera.

No se discute, la empresa era una de las más ineficientes que cualquier usuario puede haber conocido jamás. El servicio era lamentable y se constituía en un inmenso abuso. Pero la confiscación -que no expropiación- no mejorará nunca nada de eso. Lo que se hubiera solucionado con una regulación y supervisión adecuada y con eliminar el perverso monopolio, lo complican más cambiando el monopolio privado por el del Estado.

Por enésima vez, el daño que sufrirá el país será inconmensurable. El servicio de ferry, sin lugar a ninguna duda, empeorará. La falta de experiencia, la improvisación y la ladronería serán la ley. No tardarán en iniciarse travesías populares, planes vacacionales ministeriales, misión María Guevara para paseos gratuitos y demás despropósitos. Esto no es una profecía, es la descripción de las políticas implementadas en los últimos 12 años.

Peor aún, el desprecio por el Estado de Derecho costará mucho a los venezolanos. No solo porque el servicio decaerá hasta desaparecer, sino porque el Estado tendrá que indemnizar a una empresa que prestaba pésimo servicio. En una sociedad civilizada y medianamente competitiva esa compañía estaba destinada al fracaso. Las pérdidas las tendría que haber soportado el inversionista, y punto.

Ahora se presenta la gran paradoja: a usted, que lee este artículo y estaba indignado por el mal servicio de Conferry, le corresponderá pagar -vía impuestos- su parte de la indemnización que se le deberá otorgar a esa empresa, tarde o temprano, por la irresponsable actuación del Gobierno. Esa es la consecuencia necesaria de las insensateces de un Presidente malcriado y demagógico. Así de fácil.

 

 

 
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