Ojos chavistas

Peter K. Albers

PETER ALBERS
peterkalbers@yahoo.com 

Un asiduo lector de esta columna me escribe para comentar sobre el asunto de la joven trujillana que perdió una muela y parte de la mandíbula en un “Barrio Adentro”. Defiende al supuesto médico cubano, presuntamente culpable del desaguisado, argumentando la muerte de un amigo a causa de una errada intervención quirúrgica en una clínica ubicada en un populoso sector de la ciudad. Sobre el mismo tema, he leído argumentos que justifican la concurrencia de gente de escasos recursos a los “Barrio Adentro”, para confiar su salud a manos de los supuestos médicos cubanos, en razón de “lo caro que cobran las clínicas privadas”. Déjeme decirle, amigo lector “revolucionario”, que la gente no va a donde los cubanos por lo costoso que resultan los hospitales privados, sino por lo malos que son los públicos. Abandonados, con sus edificaciones y equipos en pésimo estado de conservación, sin medicamentos ni recursos funcionan, y muy mal, porque van quienes no tienen otra opción, y porque van los abnegados médicos y enfermeras, a ver qué pueden hacer por gente tan olvidada del régimen.

Es que uno no logra entender dónde tienen los ojos los defensores del déspota, su “revolución bonita” y su “Socialismo del Siglo XXI”, pues no parecen ver el estado ruinoso en que ha ido quedando todo lo que en manos de sus incompetentes ministros y demás funcionarios está.

Desde hace tiempo vienen denunciando los medios de comunicación el estado deplorable de nuestras vías. Numerosos son los accidentes sufridos por los que viajamos por nuestras carreteras y autopistas, al caer en un hueco o al intentar evitarlo; da lo mismo. Y eso no parecen verlo nuestros compatriotas “revolucionarios”.

Incontables son los nombres de los venezolanos que figuran en los obituarios y páginas amarillas de la prensa, víctimas de un cada vez mayor número de seres dedicados al robo y al asesinato, sin que se vea por ningún lado solución al problema, que desde hace tiempo desbordó la escasa capacidad del ministro encargado de resolverlo. Y eso no parecen verlo nuestros compatriotas “revolucionarios”.

Las escuelas y liceos, según hemos leído en los mismos diarios, no han podido abrir, pues no se destinó dinero alguno para su reparación y mantenimiento durante el receso vacacional. El necesario para mantenerlos, como el que debió ir a nuestros hospitales y ambulatorios, fue tal vez a parar a manos rusas, a cambio de un innecesario armamento. Y eso no parecen verlo nuestros compatriotas “revolucionarios”.

 
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