Afectará a Venezuela

Sergio Arancibia


SERGIO ARANCIBIA

 

Se asoman menores precios por el barril de petróleo, ingresos menores y mayor tasa de interés internacional. En ese contexto es dable suponer que los bonos venezolanos tendrán cada vez menos demanda

La crisis ­que tiene por ahora a Europa como su área fundamental de desarrollo y fermentación­ va convirtiéndose cada vez más en un problema planetario. Ello es así como consecuencia de la globalización y de la alta interdependencia existente hoy en día entre todas las economías nacionales.

Además de ese hecho sustantivo, la extensión y la contaminación pueden ser consecuencia de hechos casuales o adjetivos, tales como un paso en falso de las autoridades monetarias o políticas de un país importante, o una idea pesimista que se apodere de ciertos mercados bursátiles o cambiarios.

Pero sin que la crisis adquiera todavía caracteres dramáticos, ya ha tenido una serie importante de consecuencias planetarias de las cuales ningún país sale totalmente incólume.

En los que respecta a Venezuela, las consecuencias de la crisis, en el nivel actual de la misma ­sin perjuicio de que las cosas puedan empeorar o mejorar­ se manifiestan en los siguientes aspectos.

Primero que nada, una baja en los precios del petróleo. No se trata de una caída violenta, como la que sucedió entre los años 2008 y 2009, pero sí de una detención y un retroceso en la tendencia alcista que ese producto venía presentando en los mercados internacionales.

Lo mismo pasa con otras materias primas como el cobre, o incluso con algunos alimentos. Eso implica, para Venezuela, que el ingreso por concepto de exportaciones de petróleo ­que amenazaba este año con superar todo lo conocido anteriormente en la historia del país­ será probablemente del orden de los 84 mil millones de dólares, lo cual es más alto que el ingreso del 2010 y que el del 2009, pero no logrará todavía superar el nivel presentado en el 2008.

MUCHOS AGENTES ECONÓMICOS

Una segunda consecuencia de la crisis es que habrá una tendencia mundial a refugiarse en el dólar.

Muchas personas, empresas e instituciones se cambiarán desde la tenencia de acciones, bonos u otros activos financieros, a la tenencia de dólares, los cuales probablemente se mantendrán en las formas más seguras posibles aun cuando éstas no sean las más rentables. Ello implicará que el dólar se hará más escaso y por tanto, más caro.

Si ya hoy en día Venezuela es uno de los países que tiene que pagar la tasa de interés más elevadas del mundo para poder colocar sus bonos en los mercados financieros, es dable suponer que esos papeles tendrán cada vez menos demanda y se tendrá que ofrecer y pagar para ello tasas de interés cada vez más altas.

En el plano interno, las tendencias mundiales a la mayor demanda de dólares se manifestarán en que se incrementará la salida de capitales, que ya es bastante elevada, y todos los dólares cuyo precio puede fluctuar en el mercado correspondiente, efectivamente fluctuarán hacia arriba.

También fluctuarán hacia arriba, en la medida en que lo puedan hacer, los precios de todas aquellas mercancías que se importan con dichos dólares.

Obviamente los dólares a precios fijos y controlados no podrán aumentar de precio ­a menos que el gobierno así lo decrete, lo cual es difícil que suceda en periodo electoral­ pero verán incrementada la demanda que pesa sobre ellos.

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