ASALTO PÚBLICO

REPIQUE
Mélida Qüenza Ponte

Por lo que observamos en estos días, con los primeros aires de la campaña electoral presidencial –por un lado la “misión 7 de octubre” y por el otro las primarias de la derecha-  se ha desatado en el malandraje político, hechos insólitos que presagian la dureza que caracterizará el clima electoral del próximo año.

Fernando Soto Rojas

Nunca se había visto que un partido que detenta el poder procediera a la fuerza, de manera arbitraria, pasando por encima de toda ley y norma constitucional, para arrebatarle las siglas a otra organización política que se niega a perder su autonomía, su actitud crítica ante las desviaciones de un proceso que consideró viable en sus inicios.

Tristeza y vergüenza dio ver a Fernando Soto Rojas, para muchos un “icono de la revolución”, instalando una supuesta asamblea nacional de Patria Para Todos, un parapeto montado con militantes del PSUV disfrazados con franelas y gorras azules que supuestamente elegirían una nueva dirección nacional, un falso argumento que le sirviera al oficialismo para acudir al CNE y al Tribunal Supremo de Justicia a exigir que se les otorguen las siglas pepetistas. Simplemente, ante las cámaras, en vivo y directo, los medios de comunicación del gobierno anunciaron al país que el PSUV creaba un PPT paralelo. No extrañaría que esas instancias se sumen a la patraña armada por el PSUV para cumplir el deseo del comandante-presidente de ver las letras del PPT como parte de su “polo patriótico”, algo que sería de utilidad en lo mediático, en lo propagandístico, para aparentar la amplitud de la alianza oficialista que en verdad sólo sumaría esas tres letras, más no la militancia de la tolda azul.

El guión para apoderarse del PPT prosiguió. Hace pocos días ese grupo de mercenarios encargado de llevar adelante esta tarea, se presentó con una carta en la sede nacional del PPT, dizque para notificar que son los dueños del partido, por obra y gracia del gobierno, y tienen que entregarles la casa y todos los bienes. Fue un acto de amedrentamiento, una manera de advertir de lo que son capaces, de materializar el asalto al PPT, pues lo significativo no fue entregar la carta sino el despliegue de fuerza, rodeando la sede partidista con policías y brigadas del PSUV, supuestamente con miembros de un sindicato chavista de la construcción.

¿Importan tanto unas siglas para ameritar actos de malandraje, colocados a la vista de todos, sin ningún pudor? Los asaltos oficialistas presagian serios nubarrones en el año electoral.

 
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