El ABC de Yoani Sánchez – Vocera de la disidencia anticastrista

Raúl Castro no se lleva muy bien con el mandatario venezolano. La dictadura sabe que si hace los cambios le puede costar el poder. Soy optimista a largo plazo y pesimista a corto plazo, señala la bloguera cubana.

 

Una generación premiada
En el perfil de su blog Yoani señala que en mayo de 2008 obtuvo el premio de Periodismo Ortega y Gasset en la categoría de trabajo digital. Fue seleccionada por la revista Time entre las 100 personas más influyentes del mundo en la categoría “Héroes y pioneros” y su bitácora fue incluida entre los 25 mejores blogs del mundo, en una selección hecha por esa misma revista junto a la CNN. Mereció el premio del jurado en el concurso español Bitácoras.com y el máximo galardón en los connotados premios The BOBs, que incluyen a más de 12.000 participantes de todo el mundo. La revista semanal del periódico El País publicó en su edición del 30 de noviembre una selección de los 100 hispanoamericanos más notables del año; la revista Foreign Policy eligió en diciembre los 10 intelectuales más importantes del año y otro tanto hizo la revista mexicana Gato Pardo. Yoani está incluida en todas esas enumeraciones.

Mario Alegre

A través de su blog y sus tweets Yoani percibe de manera contundente la solidaridad ciudadana

Recostado en el muro del malecón, frente al hotel Nacional, el hombre contempla el Atlántico con un cigarrillo entre los labios. Su mirada y la de la mujer se cruzan. “Es un agente de la seguridad del Estado ­dice Yoani Sánchez, la cubana que se ha convertido en una de las blogueras más célebres del mundo­ pero me tiene sin cuidado, me cansé de esconderme, decidí ser transparente para el Gobierno cubano. Ellos tienen sus reglas y yo pongo las mías. Esta es una de ellas: la visibilidad. Por eso estoy aquí, a la luz del día”. 

– ¿Cuál es su percepción de la realidad actual de Cuba?

– El Gobierno ha tratado de disminuir las diferencias sociales visibles, pero éstas subyacen con un dramatismo que no es evidente para el turista que viene con un plan todo incluido. Pero no tienes más que arañar un poco la realidad para darte cuenta. 

 

– ¿Cómo asume el ciudadano común y corriente este libreto?

– Con estoicismo. La miseria está tan metida, tan inoculada, que la gente ni siquiera sabe que es pobre. El hecho de comer una vez al día es una práctica nacional, sobre todo para las personas mayores. Paradójicamente, los que tienen más de 60 años y fueron los principales sostenes del sistema, los que dejaron su juventud en construir los pilares del régimen, son los que peor están, salvo pocas excepciones de personas muy bien situadas en la cúpula estatal.

La magia del twitter

 

-¿Luego del boom de su blog, no se ha cansado de responder una y otra vez las mismas preguntas?

 

 – Cuando comencé con mi blog Generación Y en abril de 2007, el objetivo era muy claro: terapia personal. Fue un exorcismo para sacar los demonios que había cargado durante demasiado tiempo y para poner fin al silencio, a la apatía, a la simulación. Después surgió la responsabilidad con cada cosa que decía y esto es ahora lo que prima en mí. Esto es lo que puedo y debo hacer, de la misma manera que otros han dado sus vidas o se han consumido en las cárceles. Me ha tocado luchar con la palabra y lo seguiré haciendo para que mis nietos puedan decir lo que se les antoje en cualquier esquina de La Habana.

– Todo esto parte de una noción de esperanza

 

– Soy optimista a largo plazo y pesimista a corto plazo. Sé que vienen tiempos muy difíciles, sobre todo para el sector crítico, contestatario. Los finales de los sistemas son siempre así, como los estertores de un moribundo.

– ¿Cómo percibe el efecto que tienen en Cuba y en el exterior su blog y su actividad en Twitter?

– A través de mi blog y mis tweets percibo de manera contundente la solidaridad ciudadana. Esto es lo que el Gobierno no comprende. Ellos creen que detrás de mí y de toda la blogosfera cubana están la CIA, el Pentágono. No pueden concebir que el pueblo, ese al que tanto menciona el régimen, pueda unirse para buscar su libertad.

– ¿Cómo explica la longevidad del régimen castrista? 

– En Cuba existe un grupo que cree que éste es el mejor de los regímenes posibles. ¿Qué porcentaje de la población es ése?, no se sabe con certeza. Pero digamos que 10% cree en el sistema. En el otro extremo, hay otro 10% que piensa que esto hay que desmontarlo por completo. En medio, 80% se mueve según sople el viento porque el oportunismo ha calado muy hondo en el país. Si mañana Raúl Castro dice que va a aumentar los salarios en 40 pesos cubanos, ese 80% está con el 10% que aplaude; si pasado mañana Castro dice que el café ya no va a venir puro, sino mezclado con garbanzo, ese 80% se pasa al otro lado…

– ¿Cómo justifica el Gobierno la falta de libertades en Cuba?

– Con la posibilidad de una agresión extranjera. Ellos creen que lo que ha ocurrido en Cuba durante el último medio siglo parte de la voluntad popular y no de la imposición. Estoy segura de que ellos están muy arrepentidos de haber abierto la tecnología móvil a la ciudadanía cubana. Es una herramienta de un valor incalculable. No sólo yo twitteo: cada semana formo a no menos de siete twitteros. Esto es algo viral, crece de manera exponencial.

– ¿Cómo ha sido la experiencia “evangelizadora” con Twitter?

– Inmensamente gratificante. Yo le digo a cada uno de mis estudiantes: “Nárrate en Twitter porque si no te narras tú, te va a narrar el poder”. Y cuando el poder te narra, te narra mal. El Gobierno dice que somos “asalariados del imperio”, cuando en realidad sólo queremos lo mejor para nuestro país.

Noción de esperanza

– ¿Cuánto tiempo pasará antes de que las cosas cambien?

– Es muy difícil decirlo, pero ese día llegará más temprano que tarde. Lo que pasa ahora en Cuba me recuerda mucho el título de una película: Últimas imágenes del naufragio. Estamos viviendo las últimas imágenes del naufragio del régimen de Fidel y Raúl Castro.

– ¿Es posible rescatar logros del régimen?

– Los logros y fracasos del sistema son parte de una larga discusión. Hay quienes vienen buscando el equilibrio, el punto medio, cuando eso no siempre existe. Yo uso mucho la metáfora del pájaro y el alpiste. Dicen que hay alpiste, pero… ¿El alpiste justifica la jaula? La supuesta educación gratuita, medicina gratuita, no son tan gratuitas. A mí no me enseñó a leer el sistema, sino mis maestros, muchos de ellos en contra de ese sistema que se ha llevado los sueños de mucha gente.

– ¿Qué opina de las reformas recientes del Gobierno?

– El discurso oficial de las supuestas mejorías se resquebraja por muchas razones, entre ellas el evidente deterioro estructural. Ellos aluden a la educación y a la salud como si estuviéramos en los años ochenta, cuando el subsidio soviético soportaba esos argumentos. Pero no toman en cuenta que el salario de los cubanos está subvalorado. ¿Cuánto necesita un cubano para tomarse una cerveza? Dos días completos de trabajo y cuatro para comprar una botella de aceite para cocinar.

– ¿Qué otros cambios debería hacer el Gobierno para impedir el colapso?

– El Gobierno sabe que si hace los cambios le puede costar el poder, pero si no los hace también. Este es su dilema más grande.

– ¿Cuál es el papel de Hugo Chávez en este ajedrez?

– Nefasto. En los noventa hubo un momento en el que parecía que un cambio de fondo era posible en Cuba, hasta que apareció Chávez y regresó una vuelta de tuerca al centralismo, porque desde Caracas comenzó a llegar petróleo. Su gobierno fue para los Castro como el Viagra para un viejo. El sistema estaba acabado, impotente, hasta que apareció este hombre como la píldora milagrosa.

– ¿Y el futuro de esa relación?

– La potencial derrota de Chávez en las próximas elecciones ha hecho que el Gobierno cubano trate de ponerse las pilas y que haya intentado estas reformas. Pienso que esa influencia ha menguado porque el poder económico de Chávez ha disminuido. Por otra parte, parecería que Raúl Castro no se lleva muy bien con Chávez, que fue más una apuesta de Fidel.

– ¿Y la influencia de Fidel en la Cuba de hoy?

– Él entró a mi pasado. Mi futuro, el futuro de Cuba, no incluye a Fidel.

¿Cómo es su relación con Dios?

– De maravilla. Para mí, Dios es informático. Está detrás de una computadora… Y tengo su email.

Tomado de El Nuevo Día, Puerto Rico

GENERACION Y

“Generación Y es un Blog inspirado en gente como yo, con nombres que comienzan o contienen una "i griega". Nacidos en la Cuba de los años 70s y los 80s, marcados por las escuelas al campo, los muñequitos rusos, las salidas ilegales y la frustración. Así que invito especialmente a Yanisleidi, Yoandri, Yusimí, Yuniesky y otros que arrastran sus "i griegas" a que me lean y me escriban”.

Yoani Sánchez.

La bloguera dedicó una de sus últimas publicaciones a Steve Jobs, el genio de la tecnología, un día después de su muerte:

El genio Jobs y mi primer Frankenstein

Para que aquel reguero de cables y circuitos despertara a la vida y se convirtiera en mi primera computadora, sólo me faltaba el pequeño extractor que empuja aire sobre el candente microprocesador. Pero cómo encontrarlo en aquella Habana de 1994, sumergida totalmente en las miserias del Período Especial. Sin el mecanismo de aspas y zumbido, el Frankenstein que llevaba medio año armando se calentaba demasiado y se apagaba repentinamente. Durante aquellos días, pensaba constantemente en Steve Jobs y en el garaje de sus padres adoptivos donde creó Appel Computer. Su genio inspirador me había hecho comprender que la innovación se disfruta más que el consumo tácito de algo inventado por otros. Pocos días después, una combinación de ventilador casero y disipadores de aluminio me permitirían escribir en WordPerfect 5.1 y crear un boletín universitario llamado Letra a Letra. A cientos de kilómetros de distancia de mi improvisado taller, recién había sido cerrada la división de hadware de NeXT y faltaban largos meses todavía para que Pixar lanzara el filme Toy Story.

A partir de ese momento, la evocación de Jobs me acompañó en todos los atrevimientos informáticos a los que la curiosidad y la necesidad me empujaron. Alrededor mío había mucha gente como el inquieto Steve; adolescentes ingeniosos que, carentes de un espacio –aunque fuera un garaje- y de la posibilidad legal de fundar una empresa, tomaron el camino de la emigración y se llevaron lejos de aquí su talento y sus ideas. A pesar de la estampida masiva, entre varios amigos nos mantuvimos aquí alimentando el culto a ese gurú de suéter negro y jeans desteñidos. Añorábamos ser un poco como él: iluminados, avispados, comprendidos. Cuando la mediocridad de la censura tecnológica nos tocaba, nos proyectábamos en aquel niño adoptado que se había convertido en referencia mundial, en sus caprichos de genio y en los audífonos blancos que le tapaban los oídos. Probablemente, él no sabía que los cubanos necesitaríamos más de una década todavía para poder comprar legalmente un ordenador en una tienda.

Ayer, el alumno que nunca se graduó de la Universidad Reed Collage de Portland (Oregón) murió a los 56 años de edad. Nos dejó una manzana mordida pintada sobre un sinfín de artilugios tecnológicos y la duda de cuántos más hubiera podido crear si el cáncer de páncreas no se lo hubiera llevado tan temprano. A quienes nunca cruzamos una palabra con él, ni soportamos sus arranques de CEO, nos queda el mito, la edulcorada leyenda de su genialidad. Me consuela creer que mi risible Frankenstein -construido hace ya 18 años- se hubiera recalentado aún más sin ese aire fresco e inspirador que Steve Jobs emanaba sobre todos nosotros.

 
Top