Encuestas y Tiempo Electoral

Yván Serra Díaz

Periscopio
Yván Serra Díaz *
yvanserra@gmail.com 

Sencillamente no pueden ver una encuesta que les guiñe el ojo. Ahora sí son buenas. Ahora son serias y sus resultados gozan de alta credibilidad. Ahora sí merecen ser comentadas por José Vicente y Díaz Rangel; en estos días no me extrañaría escuchar a Mario Silva piropeando a Oscar Schemel o a Luis Vicente León. Que el Presidente en medio de su enfermedad haya subido algunos puntos es algo que merece ser reseñado en los medios gobierneros, quizás le den hasta una portada en el Diario Vea o en Correo del Orinoco. Mientras el gobierno celebra, desde el lado de la oposición cándida surge la angustia.

Me he hecho cierta fama de encuestólogo y por tanto la gente con cierta preocupación me pregunta sobre la popularidad del Presidente, acrecentada en estos días por las penurias por las que pasa su cuerpo y seguramente también su espíritu. Como me precio que mi fama está bien ganada, puedo garantizarle que una encuesta política no predice resultados con un año de anticipación. Así como Chávez sube en las encuestas, de a ratos baja. Cualquier desbarajuste en los servicios públicos, alguna comida podrida encontrada en un solar del gobierno, algún hecho hamponil a una notoria figura, puede bajarles los puntos que ha subido. ¿Se acuerdan de Irene Sáez, aquella famosa Miss Universo, quien luego de ser alcaldesa de Chacao, quiso ser presidente, entusiasmada por unas encuestas que auguraban que ella no perdía en el año 1997? Lamentablemente para ella, la elección fue en 1998 y su candidatura terminó en un oscuro sótano, abandonado por todos los aliados, que se rindieron a los números meses atrás.

A quien me pregunte les digo que lo que resulte de una encuesta realizada en 2011 es irrelevante de cara al futuro en octubre del 2012, porque el entorno dista mucho de parecerse al momento de la campaña electoral. Por los momentos Chávez corre solo, sin contendor, puesto que los potenciales competidores están en otra carrera, la de su propia nominación como candidato de la plataforma unitaria que lo enfrentará a partir de febrero del próximo año. Si a la elección primaria llegara a presentarse una cantidad importante de votantes, la competencia presidencial con seguridad se estrecharía. Solo en ese momento las encuestas comenzarán a decir algo.

La otra variable que ciertamente cobra importancia es la del estado de salud del Presidente. En caso de presentarse sano a la contienda, su carisma puede verse reforzado. Pero si llegaran a persistir sus problemas de salud y no convencer a los electores que ha superado el problema de su enfermedad, éste seguramente será un tema de campaña que evidentemente puede generarle varios problemas a su opción presidencial. Porque la gente puede ser solidaria. Abrazos, hechizos y oraciones por su salud, pero de allí a votarlo para Presidente, hay un trecho muy largo.

En lugar de angustiarse al ver unas encuestas que dicen lo mismo desde hace años, hay que dedicarse a construir la opción que podrá ganar cuando tengamos que volver a las urnas, electorales.



* Politólogo


 
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