Urna de votación federal: una propuesta

Nelson Acosta

La política es así
Nelson Acosta Espinoza
acostnelson@gmail.com    

“No tengáis miedo”; “llueve, pero escampa”; “sí, podemos”. Frases pronunciadas por  personajes distintos en tres circunstancias históricas diferentes.  “No tengáis miedo” fueron las primeras palabras que Juan Pablo II lanzó al mundo entero desde la Plaza de San Pedro, cuando inició su pontificado, el 22 de octubre de 1978. Con este mensaje  el Papa  exhortó a confiar en el hombre, “desde la humilde aceptación de su contingencia”. “Llueve, pero escampa” proverbio tomado del refranero popular utilizado por el presidente Carlos Andrés Pérez para enfrentar  situaciones políticas adversas. “Sí, podemos”, expresión emblemática que pronunció repetidamente Barack Obama, tras asegurarse la presidencia de Estado Unidos  durante la celebración en Chicago ante de miles de sus seguidores. Estas tres frases constituyen un canto al optimismo.

En el país comienza a nacer una nueva demanda que va más allá de las urgencias electorales. La población siente que ha llegado la hora de modificar y democratizar la actual estructura del poder. En consecuencia se hace  indispensable agregar a la oferta electoral  una de naturaleza política. Abrir cauce para que la población se pronuncie en relación a  la modificación de la organización política en el país que profundice el carácter federal establecido en la Constitución.

¿Cómo instrumentar o canalizar este deseo? ¿De qué forma podemos concretar esta nueva oferta política? En nombre del  Observatorio Nacional de las Autonomías asumo la reflexión que ha desarrollado y ofertado al país el Dr. Enrique Colmenares Finol, ex ministro del Ambiente.  Y, en este sentido, proponemos se consulte a los votantes en el marco de las elecciones primarias, sobre mecanismos para modificar y profundizar nuestra democracia A esta propuesta la identificamos con el nombre de “urna de votación federal”.

El mecanismo es sencillo. En forma consensuada con  la Mesa de la Unidad (MUD) y  otros actores de la sociedad civil, se formularían preguntas sobre la modificación y la creación de nuevas instancias para el ejercicio del poder democrático.  En las primarias el ciudadano votaría por el candidato de su preferencia y, al mismo tiempo, en urna diferente, depositaría una papeleta marcando la repuestas a las preguntas formuladas. A manera de ejemplo, una propuesta podría tener el tenor siguiente:

¿Está usted de acuerdo en profundizar el carácter federal del estado venezolano para profundizar las autonomías políticas de los estados que conforman la República de Venezuela?

Esta consulta debería ser precedida por una campaña nacional que sirva de acicate para propiciar la participación y proporcionar una base electoral más sólida al candidato electo. De esta manera, las primarias tendrían un valor agregado. Desde luego, el candidato triunfador deberá asumir el compromiso histórico que suponen los resultados de la elección.

En fin,  rescatemos el ímpetu  común a las  frases con las que iniciamos estas breves líneas. No tengamos miedo al escepticismo; enfrentemos el pesimismo y siempre alcemos el credo eterno que resume el espíritu de un pueblo: sí, podemos.

 
Top