Correteos a la izquierda

REPIQUE
Mélida Qüenza Ponte
mq0105@hotmail.com    

Los acontecimientos históricos son tan vertiginosos que si no se está preparado y se reacciona con prontitud, se corre el riesgo de caer en el desfase o peor aún, de desparecer de la escena política o social. Toda organización está sujeta a esos vaivenes, de allí la pertinencia de la actualización, de la renovación, como instrumentos efectivos para enfrentar los cambios con éxito. Visualizar el futuro es un elemento que ayuda a entrar con buen pie en nuevas etapas, a salir airosos de las catástrofes.

Algo de eso ocurre en estos momentos, lo observamos en Europa, en África, en América, en nuestro país. Algunos dicen que el mundo está al revés. Pareciera, pues cuando se trata de corrientes políticas se confunden opiniones y acciones con casos extremos como el comportamiento de gobiernos de derecha y en general de los máximos representantes del capitalismo, utilizando términos como “fuerzas revolucionarias”, aupando las revueltas en África y Medio Oriente, lenguaje que tradicionalmente han empleado los sectores de avanzada, de izquierda. Y la confusión crece cuando grupos que se incluyen en esta última corriente, concretamente en Europa, asumen cargos en instituciones capitalistas o se colocan al margen de movimientos sociales que reclaman cambios, transformaciones, que es el caso de los socialistas en España, donde son gobierno, con los “indignados”. Quizás por ello hay quienes afirman que hoy no hay fronteras entre izquierda y derecha. Sí las hay, lo aseguro.

Que la derecha defienda las “revoluciones” en el mundo árabe se entiende, es la postura del momento, con el discurso de la libertad, de una democracia a su manera particular, se encubre la injerencia, la invasión, el control de los recursos naturales de los territorios que quedan bajo la tutela de las grandes empresas transnacionales. Que la izquierda pierda el horizonte, que sus acciones no se correspondan con sus principios, se puede entender como pérdida de convicciones o como reflejo de la ausencia de ideas renovadoras que no le permiten entender esos cambios vertiginosos de las sociedades de hoy, movimientos que pueden ser asumidos por una izquierda que haya visualizado el futuro y se adapte a los requerimientos actuales.

Lo más cercano es nuestro país. La derecha siempre ha correteado a la izquierda y hoy el acorralamiento es más fuerte con la embestida del liderazgo de Hugo Chávez quien se autoproclamó dueño de la izquierda y del sueño revolucionario para disfrazar su populismo, una variante del capitalismo. Frente a las organizaciones que tienen su origen en la izquierda la política de Chávez es sometimiento –caso PCV, MEP- o el acorralamiento. Véanse los casos de La Causa R, MAS, Podemos y ahora le toca al turno a Patria Para Todos (PPT), para mucha gente la reserva moral de la izquierda venezolana, amenazada por el gobierno de arrebatarle las siglas con un partido paralelo y presionada por la derecha opositora para una alianza electoral antichavista, un arma de doble filo, pues así como el PPT puede marcar la diferencia en una derrota de Chávez, podría desdibujarse en un pacto con la derecha. De la sensatez y equilibrio con que la dirigencia pepetista enfrente este doble acorralamiento dependerá su supervivencia, su capacidad para comprender las realidades históricas sin traicionar sus principios marcará el destino de ese bastión de la izquierda en Venezuela.

 
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