ESTÁN MULTANDO A LOS PRESOS

Alberto Barrera Tyszka

ALBERTO BARRERA TYSZKA
abarrera60@gmail.com 

Están multando a una cantidad de venezolanos que quieren ver lo que ocurre de otra manera, de una forma distinta

El cierre de RCTV tuvo un costo político muy alto para el Gobierno. Una gran mayoría sintió que estaba siendo saqueada por el Estado. Mucha gente vivió esa experiencia como un robo, como la acción directa de un poder que entra en tu casa y te quita algo, te arrebata la posibilidad de una elección, te deja sin un espacio que es o que puede ser tuyo. Quizás, por eso, el cerco en contra de Globovisión ha sido más lento, paulatino. Ha ido avanzando poco a poco, siempre acompañado con el camuflaje de la ley. Quizás por eso existe Maldonado. El poder ahora quiere que la censura sea un verbo bueno, una virtud.

Todo comienza, supuestamente, en la cobertura del motín carcelario que mantuvo en suspenso al país por muchos días. Fue casi un episodio de guerra, con la intervención de la Fuerza Armada. Pero entonces el Estado acusa a un canal, entre otras cosas, de manipular y de aprovechar los sucesos para conspirar y para desestabilizar al país. Lo acusa de fomentar la violencia y el odio. Lo acusa de inventar la realidad.

Yo no creo que Globovisión sea un canal imparcial. Por supuesto que no. Como tampoco creo que Animal Planet, Playboy Channel o Vive TV sean medios imparciales. Pienso que, en términos de comunicación, la imparcialidad no existe. Así como es ideal que se intente el equilibrio, es imposible intentar la imparcialidad. Siempre habrá un plano con un sesgo, un matiz que ha podido ser otro matiz, una esdrújula que inclina el discurso hacia un lado más que hacia el otro. Más aún si se trata de una transmisión en vivo y en directo, sobre sucesos y situaciones que transcurren al momento.

Con esto quiero recalcar lo obvio: que Globovisión es un canal que cuestiona al Gobierno, que tiene siempre más denuncias que himnos, más preguntas que aplausos. Y que, además, tiene todo el derecho de ser así. No es un pecado ni un delito. De eso se trata. La democracia es la posibilidad de ejercer el desacuerdo.

En el caso concreto del Centro Penitenciario Rodeo, creo que, encima, la actuación de Globovisión, con sus sesgos y con su urgencia, fue un contrapeso necesario, tanto para algunos de los protagonistas de lo que estaba ocurriendo como para toda una inmensa audiencia que estaba obligada a soportar el mutismo de los medios oficiales. Porque todo hay que recordarlo. Porque eso también debería ser material para un juicio. ¿Qué piensa Conatel sobre el silencio veraz y oportuno de los canales del Estado? ¿Se imagina alguien una comisión internacional de comunicaciones sancionando punitivamente a Telesur por la cobertura que realizó de los sucesos en Libia? Pretender juzgar la imparcialidad es una trampa, un disfraz que sólo esconde un abuso de poder.

El modelo que propone el Estado resulta, además, un chiste. ¿Cuál es la versión de la realidad que desea promover el oficialismo? ¿Cuál es su idea de periodismo equilibrado? ¿Dónde podemos ver el mejor ejemplo en el manejo y transmisión de las informaciones? Tomemos al azar cualquier cadena nacional.

A principios de esta semana, para no ir muy lejos, se nos volvió a ofrecer uno de estos segmentos informativos que seriamente produce el Gobierno. ¿Cómo comenzaba? Con una versión cantada de un poema amoroso de Mario Benedetti, acompañando diversas imágenes del Presidente. “Tu boca que es tuya y mía/ tu boca no se equivoca”, decía la balada, mientras Chávez abrazaba viejitas en la pantalla. “Si te quiero es porque sos/ mi amor, mi cómplice, y todo”, seguía diciendo la canción, mientras Chávez seguía apareciendo en la tele, queriéndonos tanto. Amándolo tanto nosotros a él. Esa es la noticia. Un video clip de alto nivel emocional, en el más eficaz estilo de la publicidad gringa, es la propuesta de información imparcial y objetiva que nos ofrece el Gobierno.

Están castigando a Globovisión. Aprietan de nuevo en esta larga jornada por someter cualquier versión de la realidad que sea distinta de su Benedetti Channel. Pero, en el fondo, están repitiendo otra vez el mismo procedimiento.

Están multando a los presos.

Están multando a la familia de los presos. Están multando a una cantidad de venezolanos que quieren ver lo que ocurre de otra manera, de una forma distinta. Aunque sea simplemente para cotejar las versiones, para sumar ángulos diferentes. No hay manera de promover la censura como un acto de salud. Maldonado es un error. Todos sabemos que está ahí para prohibir la realidad.

Ese es el tema. Un gobierno que también quiere controlar las miradas, que pretende expropiar las versiones, las formas diferentes de contar lo que ocurre. Un gobierno que quiere que sólo haya una manera de narrarnos.

 
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