VENEZUELA COMO TEMA ELECTORAL EN EE UU

ORLANDO OCHOA TERÁN
o.ochoa@att.net

 

Mitt Romney no es precisamente un “loco” como lo califica con ligereza el presidente Chávez y se perfila como la mejor opción republicana

Mitt Romney, el precandidato que se perfila como la mejor opción republicana, prometió, en caso de llegar a la Casa Blanca, arremeter contra lo que llamó “la alianza maligna” entre los gobiernos de Venezuela y de Cuba. Una señal que anuncia una inevitable escalada en un año en el cual coincidirán las campañas electorales de ambos países con un mes de diferencia en el acto final de votación.

Mitt Romney

El escenario pues está servido para que, durante la peor etapa de las relaciones entre los dos países, se alcance un peligroso clímax. Mitt Romney no es precisamente un “loco” como lo califica con ligereza el presidente Chávez.

En 2002 fue electo gobernador del Estado de Massachusetts cuya hegemonía demócrata se había enseñoreado por varias décadas con la dinastía Kennedy a la cabeza. Creció en un hogar que podría muy bien ser el ideal de cualquier americano. Una familia profundamente religiosa y profundamente capitalista. Su padre fue el CEO de la American Motors Corporation, que después de una fusión con otras empresas compitió con la “Tres Grandes”; General Motors, Ford y Chrysler.

Graduado en la Universidad de Brigham Young, atendió la Universidad de Stanford para luego viajar a Francia por cerca de tres años como misionero de la Iglesia Mormona, un deber tradicional cumplido por sus antepasados. Más tarde en la Universidad de Harvard combinó un  Master en Business Administration con un doctorado en Derecho. Fue el tercero de su promoción y graduado con la distinción Cum Laude.

Como profesional se inició como consultor gerencial de Boston Consulting Group y más tarde en Bain & Company, otro grupo consultor de inversiones que bajo su dirección, alcanzó el nivel de las primeras firmas de inversiones de la nación. Se retiró de Bain & Company para presidir el Comité Organizador de los Juegos Olímpicos de Salt Lake City en 2002. Con una habilidad gerencial sorprendente, convirtió  esta organización deportiva  en una de las más rentables del país.

El desafío republicano

En 1994 Mitt Romney desafió el escaño senatorial por Massachusetts del legendario Edward Kennedy, quien lo derrota con la menor diferencia de votos en 8 reelecciones. Posicionado como un exitoso hombre de negocios y con una novísima técnica electoral llamada “microtargeting”, que aborda grupos de electores con mensajes específicos y puntuales, Mitt Romney gana la gobernación de Massachusetts.

En 2005 desistió de la reelección para prepararse como candidato presidencial. Pese a ser derrotado en las primarias por John McCain, sus antecedentes, su persistencia y una personalidad “presidenciable” lo han llevado recientemente a encabezar los sondeos de opinión del partido Republicano. En vista de las dificultades que ha tenido que enfrentar el presidente Barack Obama, en medio de una recesión, con decisiones políticas que no han convencido y expectativas frustradas, el partido Republicano apunta como la organización política abanderada de la próxima contienda electoral.

No obstante no es común que un precandidato, en esta etapa preliminar del proceso, en su primer pronunciamiento sobre política exterior, amenace con “arremeter” contra los regímenes de Venezuela y Cuba, en caso de triunfar. Esto anticipa que Venezuela será un importante “issue” de la campaña electoral de EE UU que presionará al presidente Obama a mayores definiciones sobre la revolución bolivariana.

¿Está preparado el oficialismo para esta previsible eventualidad? No lo creemos. La respuesta del presidente Chávez a las declaraciones del líder republicano, de quien no pudo siquiera recordar el nombre, lo confirma.

Si a esto se agrega el arbitrario acoso a Leopoldo López y a Globovisión, que se traducen en un manifiesto desprecio por los DDHH, pareciera que están sembrando vientos para las tempestades que se vislumbran para próximo año. Como Leopoldo López, con sobradas razones, persistirá en su ordalía presidencial en desafío a la arbitrariedad y a la injusticia representada por los poderes públicos, el efecto boomerang contra el gobierno es una posibilidad que la historia corrobora con frecuencia.

De modo que al calor de procesos electorales simultáneos pudieran surgir inesperados sucesos que podrían tener repercusiones en Venezuela e influencia en el voto hispano de EE UU. Para beneficio de la oposición, el régimen bolivariano no sólo no parece preparado para este desfavorable escenario sino que trabaja con ahínco para recrearlo.

 

 
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