ALAZÁN TOSTAO, PRIMERO MUERTO QUE CANSAO

La Pequeña Política
Espantapájaros
Avizor.uno@gmail.com

“Lo que por estar yo siempre en el mismo sitio, no veo y otros ven, lo trato de compensar pensando en lo que otros, por andar de rama en rama, quizás no alcanzan a pensar.”
Escrito para gente inteligente

 

El fracaso de Fidel

A veces las lluvias me molestan porque el suelo empichaca y son pocos los que vienen a visitarme por temor a salir embarrialados. En otras ocasiones es al revés, le doy la bienvenida a las lluvias, porque además de ayudar a crecer mis sembradíos, los pájaros se alejan, las siembras pueden seguir pariendo sus cosechas, y yo aprovecho para poner mi mente a volar y volar.

Esta semana ha sido de las segundas que menciono, le he dado la bienvenida a las lluvias porque la cosa está enredada, y he tenido no solo que hacer uso de mi telescopio mental sino también de trasladarme a Cuba en mi helicóptero virtual, para verificar que fue, exactamente lo que ocurrió.

Sabíamos que Fidel le había pedido al pajarraco Navarrete que, como médico de la familia Chávez, dijera la verdad. Una verdad que el mismo Cóndor del Caribe no se la quería decir por delicadeza, para que Águila Uno al saber que tiene un sarcoma, que es un cáncer muy agresivo, y además que su expectativa máxima de  vida es de dos años, lo ayudara, a Fidel a poner orden a la sucesión y así no arriesgar el poder en Venezuela.  Pero nuevamente fracasó. Les cuento lo que descubrí.

No sólo no convenció a Águila Uno el testimonio del médico familiar, y corrió al pobre médico del país, sino que tampoco quiso hacerle caso a la junta médica internacional que el Cóndor del Caribe le había preparado a su llegada a La Habana, para que galenos de varios sitios del mundo, en conferencia electrónica, le hicieran ver lo grave de su enfermedad, y la necesidad que tiene de tomar reposo para mejorar sus posibilidades de recuperación. Apenas Águila Uno se dio cuenta de que era una celada, se molestó con todo el mundo, armó tremendo zaperoco, y tomó su avión de regreso, sin siquiera sostener una conversación con Fidel.

El yeyo de Águila Uno

Fue entonces cuando se apareció en La Grita, al día siguiente de llegar de Cuba, el 20 de octubre, se arrodilló ante el Santo Cristo, y se proclamó curado. Esa es la purita verdad, mi querida bandada. Un milagro, sí Señor. ¿Que no me lo creen?

Esto fue lo que recogió un periódico que me trajeron hasta aquí, porque yo mismo no lo podía creer:

El presidente Hugo Chávez está en el estado Táchira, donde pagará una promesa al Santo Cristo de La Grita, por haberlo sanado, ya que aseguró que el tratamiento contra el cáncer que le diagnosticaron hace cuatro meses fue “exitoso” y que está “libre de enfermedad”,

Chávez va en una caravana hasta la Basílica, vestido con uniforme militar de combate y después de recorrer 40 kilómetros desde el aeropuerto de La Fría,  para dar “gracias a Dios”.

“Quiero dar gracias a Dios y por eso la promesa al Santo Cristo de La Grita. Vine a presentarme al jefe, al comandante de los comandantes, al Cristo Redentor”, dijo, y aseguró que ahora será “cada día más amante de Cristo”.

Pero como dicen los chamos, la trampa sale, y lo digo con mucho dolor, pero fue así. Que milagro ni que milagro. Cinco días después de ir a La Grita, el 25 de octubre, estaba prevista su visita a Valencia y al día siguiente vendría de visita el primer mandatario de la Republica Dominicana, el Aguilucho Leonel. Pero todo fue cancelado, y lo que pude descubrir, apelando nuevamente a mi telescopio mental, fue que el día anterior Águila Uno se descompensó, le dio un yeyo bien feo, y lo tuvieron que someter a una intensa atención médica.

Esto no evitó que apenas se sintió un poquito mejor, se fuera a Maracay, cerquita de las orillas del Lago, donde cuido mis cosechas, y allí decretó la expropiación de miles de hectáreas de sembradíos, y todo para sentir que tiene poder. Poder es vida para Águila Uno, muchas veces se los he dicho, y para sus adentros, quien tiene poder tiene vida.

Por cierto, por estos lares hubo una vez un clan político que proclamaba, medio en chiste, pero en serio que poder que no abusa se desprestigia. Sí, señor, así lo decían, y lo aplicaban. Para Águila Uno es igual pero distinto. Para él la vida y el Poder son la misma cosa. Pero el poder entendido como muy por encima de cualquier derecho o cualquier ley. Y cuando no ejerce el Poder, cuando no abusa o atropella, así sólo sea de la boca para afuera, siente que se está muriendo.

El Camarada Sergio

Pero les voy a confesar algo. Me preocupa que me roben mis ideas. Si Uds. lo quieren comprobar, lean lo que escribe el pajarraco Sergio, en la pagina 4. Tremendo escritor ese pajarraco, pero la idea es la misma, y de seguro que me la copio.  O a lo mejor, como no hay nada nuevo bajo el sol, y yo llevo tanto sol, cuando la lluvia no llega, se le ocurrió lo mismo a propósito de la muerte de Gadafi. Pero fíjense que yo le doy una vuelta un poquito distinta para llegar a la misma conclusión.

Gadafi, al igual que Sadam Hussein, desafió al ejército más poderoso que ha conocido la Humanidad. Sadam con dejar entrar a los inspectores de la ONU para que comprobaran que no tenía un arsenal nuclear, hubiera resuelto todo. Pero desafiar a Mr. Bush y exhibir su poder ante el mundo entero, era mucho más importante. Tanto, que prefirió la muerte que abandonar, no el Poder, sino la sensación de poder.

A Gadafi tuvo que haberle pasado lo mismo. Viendo que a sus vecinos Ben Ali y Mubarak los habían raspado por no enfrentarse a las multitudes que protestaban, se olvidó de la lección de Sadam. Y le pasó igualito. Abandonó la vida antes de abandonar el poder.

A Águila Uno le está ocurriendo lo mismo. Prefiere desafiar al cáncer que permitir que lo aleje del poder y por una razón muy sencilla. Siente, como Sadam y Gadafi, que es invencible, que nadie lo podrá derrotar, mucho menos un sarcoma cobarde que tiene alojado en sus entrañas.

Su fe en Jesucristo, Comandante de Comandantes, y en Oshun, la Virgen de la Caridad del Cobre, y en María Lionza, por aquello del componente endógeno, lo llevarán a triunfar..

¿Entienden ahora, mis queridos pajarracos y pajaritas queridas, entienden Uds. porque tenía yo, aquí en el descampado, que darle la bienvenida a las lluvias… y poner a mi pensamiento a volar?

 
EspantapájarosNo photo
Top