Aspirina reduce riesgo del cáncer colorrectal

R. I.

El primer ensayo controlado aleatorio para valorar el efecto de la aspirina en la prevención del cáncer, que se publica en The Lancet, ha demostrado que la aspirina logra una reducción en la incidencia de cáncer colorrectal en más del 60% en los pacientes con mayor riesgo hereditario. Los resultados de este estudio demuestra el papel quimiopreventivo de la aspirina.

El caso para la quimioprevención con aspirina en estos pacientes es claro, dicen los autores, dirigidos por el profesor Sir John Burn, la Universidad de Newcastle, Reino Unido.

Anteriormente algunos estudios observacionales habían sugerido que la aspirina podría reducir el riesgo de desarrollar cáncer, pero ninguno de estos ensayos clínicos habían tenido como objetivo principal la incidencia de cáncer. En el estudio, coordinado por John Burn, de la Universidad de Newcastle (Reino Unido) participaron 43 centros en 16 países y reclutó a cerca de 1.000 pacientes, en algunos casos durante más de 10 años.

Cáncer hereditario

Todos los pacientes eran portadores de síndrome de Lynch, una anomalía genética que predispone a desarrollar cáncer colorrectal y una variedad de otros cánceres de órganos sólidos. Las personas con síndrome de Lynch tienen una probabilidad 10 veces mayor que la población general de desarrollar cáncer, especialmente de intestino y de estómago, y a menudo a una edad temprana.

Entre 1999 y 2005 un total de 861 personas comenzaron a consumir dos aspirinas (600 mg) cada día durante al menos dos años (434 pacientes) o placebo (427). El primer análisis de los datos del ensayo, publicado en 2007, no mostró diferencias en la incidencia de cáncer colorrectal entre quienes habían tomado aspirina y los que no.

Sin embargo, en 2010, ha habido 19 casos nuevos de cáncer colorrectal entre los que habían recibido aspirina y 34 entre los tratados con placebo; es decir, aquellos en el grupo tratado con aspirina tuvieron una incidencia global del 44% menor de cáncer colorrectal.


Un análisis más centrado en los pacientes que tomaron aspirina durante al menos 2 años (alrededor del 60% del total), demostró que los efectos de la aspirina era aún más pronunciados. El efecto comenzó a verse cinco años después de que los pacientes comenzaron a tomar la aspirina.

En cuanto a los cánceres relacionados con el síndrome de Lynch, incluyendo el cáncer de endometrio o de útero, casi el 30% de los pacientes que tomaron el placebo habían desarrollado un cáncer en comparación con el 15% de los que tomaban aspirina.

«Tomar 600 mg de aspirina al día durante una media de 25 meses logra una reducción sustancial en la incidencia del cáncer en las personas con cáncer colorrectal hereditario -explican los investigadores-. Ahora bien, aunque se necesitan más estudios para establecer la dosis óptima y la duración del tratamiento con aspirina , los argumentos a favor de la prescripción de la aspirina para este grupo de alto riesgo, están fuera de toda duda».

Dosis ajustada

Para eso han iniciado el estudio CAPP3, que comparará los efectos de diferentes dosis de aspirina en personas con síndrome de Lynch. «Mientras tanto, los médicos deben considerar la prescripción de la aspirina para todos los individuos considerados de alto riesgo de cáncer colorrectal, pero tomando las medidas adecuadas para minimizar los efectos adversos».

También advierten que antes de que alguien comience a tomar aspirina de forma regular debe consultar a su médico, ya que su consumo puede suponer un mayor riesgo de problemas estomacales, como úlceras.

 
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