EL JUEGO NO ES A DOS

MANUEL FELIPE SIERRA – 

Se despeja el horizonte hacia las primarias del 12 de febrero de 2012. En la última semana han confluido hechos que fortalecen el proceso de la unidad de la sociedad democrática. Eduardo Fernández desistió de su precandidatura, no sin antes ofrecer su aporte a un gran dialogo nacional. Antonio Ledezma, después de varios meses de intensa campaña, también declinó en sus aspiraciones. Antes lo habían hecho otros dos aspirantes: Oswaldo Álvarez Paz y César Pérez Vivas. Y Proyecto Venezuela, luego de un largo proceso de consultas, se pronunció por la candidatura de Leopoldo López, una vez que le fueron restituidos plenamente sus derechos políticos, respondiendo al veredicto inapelable de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Desde el martes han formalizado sus postulaciones además de López, María Corina Machado, Pablo Pérez, Henrique Capriles Radonski, en ese orden. Luego Cecilia Sosa, Diego Arria y Pablo Medina. COPEI no se ha pronunciado aun, dado que existen en su seno diversas corrientes, pero muy pronto lo hará. A su vez, Ledezma no descarta sumarse más adelante a alguna otra opción, y algo similar pudiera ocurrir con la promisoria candidatura de María Corina Machado, a quien se la percibe deshojando la margarita. Son hechos que estimulan el debate, la discusión, y la activación de los futuros votantes. Sin embargo, cabe destacar que el apoyo de Proyecto Venezuela a Leopoldo López  quebrantó un cuadro de aparente polarización, inducido por partes interesadas, y una hábil estrategia mediática.

¿Había alguna justificación para crear una matriz de opinión según la cual estábamos obligados a escoger entre dos, cuando ni siquiera se había cumplido con la etapa de la inscripción? La respuesta es no. De hecho constituía un absurdo limitar la contienda a dos aspirantes, ambos por cierto, respetables y con legítimas credenciales, cuando, si algún rasgo positivo tiene esta contienda, es su naturaleza plural.

Las primarias se conciben como un escenario para que interactúen con los candidatos, los partidos políticos, las distintas expresiones de la sociedad civil, y todos aquellos factores que dibujan el amplio espectro democrático, y  la polarización real, cuando se da, se produce después de una decantación de las opciones; cuando (como en los torneos hípicos) los ejemplares entran en la recta final.

Es temprano aún para revelar tendencias para la contienda del próximo febrero, cuando unos, como es el caso de Capriles, llevan varios meses en campaña, Pablo Pérez lleva dos y Leopoldo López apenas está arrancando.

Lo que sí está claro a estas alturas del debate es que comienza a privar la sensatez, y que la opción de Leopoldo López, potenciada por el apoyo de Proyecto Venezuela, ha abierto el juego y transformado la contienda en un evento plural.

 
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