EN CAIDA LIBRE

Sergio Arancebia

SERGIO ARANCIBIA

 

La estructura cambiaria de Venezuela es una variable altamente determinante en el comercio exterior actual. Igualmente, las disposiciones administrativas vigentes que permiten al Gobierno decidir qué importaciones y exportaciones se hacen posibles y cuáles no.

Con Perú y con Colombia se han renovado recientemente, por otros noventa días, las preferencias arancelarias que existían al momento en que Venezuela decidió salirse de la Comunidad Andina. En otras palabras, con esos países sigue existiendo un nivel arancelario recíproco cercano a cero.

Sin embargo, en ambos casos, los niveles del intercambio son hoy en día sustantivamente más modestos que los existentes en otros momentos de los últimos años.

Así, por ejemplo, el momento en que las importaciones procedentes de Perú han estado en su nivel más elevado fue en el año 2008, en que alcanzaron los 1.062 millones de dólares. En el año 2010, en cambio se habían reducido a la mitad de esa cifra, alcanzado sólo a 508 millones de dólares. Y los niveles arancelarios vigentes en ambos momentos han sido los mismos. Con las exportaciones venezolanas hacia el Perú la situación es similar: bajaron de 330 millones de dólares en el 2008 a escasos 98 millones de dólares en el año 2010.

Con Colombia se repite más o menos la misma situación. En el año 2008 se importaron desde Colombia mercancías por un valor de 6 mil millones de dólares. En el año 2010 esa cantidad bajó a 1.400 millones de dólares. Las exportaciones venezolanas a Colombia, a su vez, fueron de 1.100 millones de dólares en el 2008 y bajaron a 300 millones de dólares en el 2010. Nuevamente, la estructura arancelaria se ha mantenido constante, pero los niveles del intercambio han sufrido cambios sustantivos.

Aun cuando el comercio exterior entre dos países depende siempre de muchos factores, la situación descrita nos permite formular la hipótesis de que el comercio exterior de Venezuela con el resto de los países andinos ­y en general con los países de la América del Sur­ depende en mayor medida de la estructura cambiaria y de las disposiciones políticas y administrativas de Venezuela, que de la estructura arancelaria vigente.

DECISIONES

De partida, las disposiciones administrativas vigentes en Venezuela permiten al Gobierno decidir qué importaciones y exportaciones se hacen posibles y cuáles no. Y esas decisiones de los órganos ministeriales y cambiarios no están subordinadas a la oportunidad, a la calidad o al precio de las mercancías ofertadas o demandadas, sino que dependen en más alta medida de los países que están involucrados, y de los importadores y exportadores venezolanos que hacen de contraparte.

No se trata de decisiones exactamente económicas y mercantiles, sino de decisiones políticas y/o administrativas. Estas situaciones explican en no pequeña medida los bajones en el comercio con Perú y con Colombia.

La situación cambiaria es otra variable altamente determinante del comercio exterior venezolano actual, sobre todo en materia de exportaciones.

La cantidad de mercancías no petroleras exportadas por este país disminuye en forma sistemática, pues con la actual tasa de cambio es cada vez menos rentable realizar ese tipo de operaciones.

El bolívar esta manifiestamente sobrevaluado. Y en esas circunstancias, para cualquier exportador ­real o potencial­ es mucho más importante la tasa de cambio vigente en Venezuela que el nivel arancelario que le impongan en el país de destino.

Una modificación de 10 % en el tipo de cambio vigente en Venezuela ­por poner un ejemplo­ es mucho más importante para ese agente económico que una disminución de 10 % en el arancel que le impongan en el país de destino.

Aun en el supuesto de que el conjunto de los países del mundo decidieran no cobrar aranceles a las mercancías procedentes de Venezuela, es probable que la capacidad exportadora del país no aumentara, si es que se mantiene la tasa de cambio actual.

De allí entonces que lo primero y fundamental en materia de reinserción positiva y competitiva de Venezuela en los circuitos comerciales regionales y mundiales, no sea la tradicional discusión arancelaria con terceros países, sino la discusión interna sobre la política cambiaria del país.

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