RESURRECION

Julio Castillo

Julio Castillo
juliocasagar@gmail.com

 

El presidente Chávez ha preparado y seguido cuidadosamente un guión: El de su resurrección. En efecto, el presidente tenia que enterrar al Chávez del fracaso en la lucha contra la inseguridad, la ineficacia en la solución de problemas, el de los apagones y el agua contaminada, el del caos asistencial, el de la corrupción, la escasez, la inflación, la comida podrida etc. El gobierno que preside es irreformable, es un desastre que le había llevado a descender en las encuestas a límites cercanos a los de los sucesos de abril.

Su enfermedad, paradójicamente, le ha venido como anillo al dedo. Le ha servido para concitar compasión y solidaridad y luego para presentarse como un campeón del retorno de su propia desgracia.

El mismo se ha presentado como un nuevo Chávez. Ya no tiene nada que ver con aquel Chávez desordenado, que no hacia caso a los médicos, que no se cuidaba, pero que tampoco tiene que ver con el Chávez del catastrófico gobierno.

Su guión bien estudiado, como dijimos, incluye todo el arsenal de símbolos y meta mensajes de la resurrección de Cristo. No en balde se ha hecho filmar y difundir en cadena rezándole – de tu a tu- al propio Cristo de La Grita, no mas bajar del avión que le trajo de Cuba.

Quienes manejan su imagen saben que la Resurrección de Jesús es la piedra angular de la nueva religión. Es de ese dogma de fe que nace el cristianismo.

Desde la crucifixión de Cristo hasta su resurrección, (en esos tres días) sus seguidores, incluyendo a los apóstoles se dispersaron, les invadió el miedo. El propio Pedro, designado como piedra angular de su iglesia, le negó tres veces antes que cantara el gallo.

Sin la resurrección el cristianismo hubiera sido una secta hebrea que probablemente se habría extinguido. Es justamente ese hecho, convertido en dogma, lo que lo convierte en una fe, en una religión y a sus seguidores, fortalecidos por la nueva presencia de su líder que había vencido la muerte, en hombres y mujeres con una causa por la cual luchar.

Es a despertar este sentimiento que juega el presidente, consciente como esta, de que necesita insuflar nuevas esperanzas y nuevas ilusiones.

También busca Chávez caracterizarse de personaje místico. Ha fracasado en su misión terrenal de gobernar el país y ahora debe venderse como un ser sobrenatural empinado sobre las miserias humanas.

Apuesta a que los ministros, los funcionarios, el partido, integrado por mortales, sean los que paguen los platos rotos, mientras el se mantiene en ese olimpo que esta tratando de crear.

No le ha ido mal, ha detenido su caída y ha inspirado compasión.

Esta por verse que hará el país y particularmente la oposición social y política que tiene.

La agenda social sigue corriendo espontáneamente, la gente lucha por sus derechos porque no le queda otra. El presidente quiere ser Dios pero no puede sino ser un dios, un dios menor de los que los pueblos paganos prescindían cuando no les resultaba o cuando no les resolvían sus problemas.


 
Julio Castillo SagarzazuJulio Castillo Sagarzazu
Top