Tragedia y epopeya de Cristina

Roberto Guisti

ROBERTO GIUSTI
rgiusti@eluniversal.com 

La muerte o enfermedad de figuras públicas pueden generar réditos electorales y políticos

Cristina Fernandez ArgentinaDe mal gusto, inapropiado y extemporáneo sería pergeñar algunas líneas críticas en contra de una jefa de Estado trocada en leyenda gracias a un resultado electoral impresionante. Cristina Fernández de Kirchner vive el mejor momento político de su vida y ha demostrado, entre otras evidencias, no sólo que puede gobernar sin su marido, sino, además, que puede hacerlo mejor, vistos ya los resultados.

Pugnaz, intolerante, sarcástica e implacable con sus adversarios políticos, en el más depurado estilo K, hace un año, cuando Néstor falleció, Cristina ostentaba un 30% de popularidad y se dudaba de la viabilidad de su reelección. Pero está claro que la muerte de figuras públicas, en determinado momento y en unas muy particulares circunstancias, generan réditos políticos y electorales. Eso, claro está, si se actúa, si no con premeditación, al menos con naturalidad. Y la imagen de viuda doliente, mas no desvalida, que transmitió Cristina durante el velatorio de su marido, quebró la resistencia de los remisos y la Presidenta logró unir a buena parte de los argentinos alrededor de su auténtico dolor.

Se trataba de una solidaridad circunstancial y se suponía que ya superada la conmoción nacional provocada por la desaparición de Kirchner, se reimplantaría la percepción previa a la desgracia. Pero entonces Cristina, que no en balde escribió algunos de los más memorables discursos de su marido, sacó a relucir la vieja marca de fábrica de más acendrado peronismo: profundizó el populismo, acentuó el proteccionismo, desarrolló un paquete de políticas sociales y al mismo tiempo, con desenfado pragmático, se suavizó con los agricultores y se relajó con los empresarios de la minería.

La gente se olvidó de las tres características asomadas por la ensayista Beatriz Salo sobre la naturaleza del kirchnerismo: “verticalismo, centralismo y carácter plebiscitario”. Olvidó, también, los casos de corrupción, entre otros, célebres, el maletín de Pdvsa con 800 mil dólares. Otras causas para tanto olvido fueron el descenso de la pobreza en cuatro puntos, (de 25 a 21%) y un crecimiento económico del 8% afincado en las exportaciones, sobre todo, de soya.

¿Se habría producido el fenómeno Cristina con Néstor a su lado? No lo sabremos nunca. Pero sí está claro que la compasión y la solidaridad generadas por las calamidades de los poderosos desatan corrientes irracionales capaces de destrozar cualquier atisbo de sentido común. Eso si se cumple la segunda parte de la tarea, es decir, políticas sociales efectivas y crecimiento porque la compasión hacia la desgracia (y el desgraciado), por si misma, es flor de un día.

 
Top