¡Los indignaos!

Mons. Baltazar Porras


MONS. BALTAZAR PORRAS
faustih@hotmail.com 

 

No puede el poder saltar toda norma ética y erigirse en el eje rector de la humanidad

 

Los testimonios de vida, cuando son sinceros, valen más que la propaganda y el poder. Un anciano de 93 años, contempla el mundo con pasión y con amor sincero. Nacido en Berlín y criado en París, le tocó vivir los horrores de la guerra y la absurda persecución racial del nazismo. Incorporado a las filas del contraespionaje a favor del general De Gaulle, sufrió los horrores de la cárcel y la buena estrella de salir con vida. Esa experiencia fue su mejor escuela para ponerla al servicio de la humanidad en la elaboración de la declaración universal de los derechos humanos.

Desde la ventana de quien ve con preocupación el futuro por la falta de ideales que sobrepasen los intereses inmediatos del poder tanto político como económico, lanzó en un pequeño opúsculo su grito: Indignaos. De ese pequeño testamento ha surgido el movimiento de los inconformes e indignados. No puede el poder saltar toda norma ética y erigirse en el eje rector de la humanidad.

La indiferencia es la peor de las actitudes ya que hay que afrontar el desafío de la distancia entre los muy pobres y los muy ricos, y la situación de los derechos humanos. Para ser eficaz hoy, hay que actuar en red, mirar las situaciones concretas y emprender una acción ciudadana fuerte. La no violencia es el camino que debemos aprender. La violencia da la espalda a la esperanza y dotarla de la confianza en la no violencia. Hay que negociar para que desaparezca la opresión y no acumular odio. Hay que basarse en los derechos, cuya violación debe provocar nuestra indignación. No cabe transigir respecto a estos derechos.

Stephane Hessel nos brinda sus reflexiones desde su condición de europeo. Nos queda leer sus reflexiones desde el contexto venezolano, dejar la indiferencia y actuar con valentía por los espinosos caminos de la insurrección pacífica.

 
Top