¿Desobediencia civil? Pregúntele a los Pemones

Juan M. Raffali

Juan M. Raffali


JUAN M. RAFFALLI A.
jmrhab@yahoo.com 

¿Qué es eso de la desobediencia civil, cómo se daba, quién la ordenaba?

En tiempos desafortunados en lo que se pensaba en atajos nefastos, muchos factores políticos, o que pretendían serlo, disertaban sobre el artículo constitucional que se refiere a la desobediencia civil. Afortunadamente hoy ninguno está en esa ruta y por el contrario se avecinan entusiastas procesos de elección primaria para encarar la lucha electoral y democrática. En aquellos tiempos se preguntaba la gente ¿qué es eso de la desobediencia civil, cómo se daba, quién la ordenaba?

Obviamente es muy difícil explicar cómo y en qué momento puede ocurrir el desconocimiento de un régimen, legislación o autoridad, y menos aún en un país como éste en el cual hay décadas de convicción democrática. Pero lo cierto del caso que hace pocos días ha ocurrido un hecho que podría ilustrar mucho sobre este tema, tanto a la colectividad como a la autoridad. Nos referimos a lo que podemos denominar la “Reacción Pemona”. Un grupo muy nutrido de indígenas se rebeló contra la autoridad que ejercían en sus predios cerca de veinte oficiales de la Guardia Nacional. Sencillamente los sometieron ante la indignación que les causaban algunas irregularidades como el supuesto cobro de peajes en oro y la supuesta explotación por parte de funcionarios militares de los yacimientos auríferos recientemente nacionalizados por decreto presidencial.

Estos Pemones, a quienes supuestamente la revolución ha tratado de favorecer al igual que las demás etnias indígenas, no aguantaron más los atropellos que a su decir venían sufriendo. La imagen de lo ocurrido dio la vuelta al mundo. Nadie hizo una declaración formal de rebeldía, no hubo una planificación programática ni nada por el estilo. La desobediencia a la autoridad como se venía ejerciendo, brotó de manera espontánea y natural. En un grupo social donde las formas legales y la institucionalidad se asumen subordinadas a los derechos que naturalmente se tienen y ejercen como propios, no se requería más que una acción en bloque movida por la indignación. Ésta es la lección que deben asumir quienes ejercen la autoridad. Más allá de la certeza de las denuncias, el mensaje queda. De los atropellos brotan las rebeliones y socialmente los costos son lamentables. Total es que si alguien aún quiere saber qué es o cómo ocurre la desobediencia civil, pregúntele a los Pemones.

@ELUNIVERSAL

 
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