“Trabajo aquí, produzco aquí, mi IVA se queda aquí”


Nelson Acosta

Nelson Acosta Espinoza
acostnelson@gmail.com    

El antagonismo que opone el estado comunal al estado democrático federado constituye el eje del debate político del país. Esta circunstancia, a mi juicio, hace obligante que los esquemas electorales de corte reivindicativos (vivienda, seguridad, salud. etc.) y los esbozos de valores (paz, progreso, bienestar, familia)  se procesen al interior de esta discrepancia. De esta forma, lo electoral estaría subordinado a lo político y, en este marco, se podría construir una “visión alternativa de país”. Esta “visión”, así,  estaría dotada de un sentido de confrontación que le permitiría asumir este conflicto y adquirir la indispensable “pegada” política. Sin confrontación (diferente a polarización) las posibilidades electorales disminuyen; se reducen, porque la población no visualiza en lo comicial una alternativa política. Desafortunadamente, el electoralismo y un cierto “racionalismo” centralista y planificador impiden que la MUD procese apropiadamente este importante tema.

 

¿Cómo persuadir a los votantes en relación a este tema? Me parece que una de las  claves consiste en incorporar al léxico electoral  frases y contenidos extraídos de las realidades regionales. “Trabajo aquí, produzco aquí, mi IVA se queda aquí”. Sentencia, por ejemplo, que transmite en forma llana el concepto de federalismo fiscal. “Carabobo, donde nació Venezuela”, frase que confronta al centralismo y refuerza la identidad y orgullo de ser carabobeño. Desde luego, son ejemplos sencillos, lo fundamental es dotar a los mensajes políticos de un contenido cultural, histórico, gastronómico, geográfico, etc., que facilite su conexión afectiva con las identidades regionales y, alinearlas, con sentido de confrontación hacia el modelo autoritario y centralista que expresa el oficialismo.

Esquemas reivindicativos y de valores, por ejemplo, desprovistos de este contenido no pasan de ser abstracciones con una baja capacidad discriminativa en el ámbito electoral y político. Todos los venezolanos estarían de acuerdo en que se debe combatir la inseguridad, el desempleo y que es necesario la provisión de servicios como salud y vivienda. Sobre este aspecto existe un consenso generalizado. Chavistas y no chavistas lo entienden así. Ahora bien, ¿cómo transformar consenso en disenso? ¿En dónde reside la clave que permitiría orientar políticamente esta carga de insatisfacción?

Una vía sería responsabilizar al centralismo por expropiar los recursos y obstruir el desarrollo autónomo de  las regiones. Mostrar, a manera de ilustración, que si impuestos como el IVA, sobre la renta, sucesión y donaciones, notarias y registros, entre otros, permanecieran en los estado regiones se garantizaría a sus poblaciones mayor calidad de vida.

En fin, la creación de un proyecto alternativo  requiere confrontar al centralismo y anclar este relato en las peculiaridades (religiosas, económicas, lingüísticas, gastronómicas, etc.) de las regiones. Para lograrlo se requeriría “federalizar” el discurso político y asumir esta confrontación sin timideces y falsos tacticismos.

 
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