CUBA, BASE MILITAR A DISPOSICION DE LOS IMPERIOS

Elizabeth Burgos

ELIZABETH BURGOS
eburgos@orange.fr

 

La isla siempre ha vivido de su situación geopolítica, sirviendo de base militar al imperio de turno que la paga con manutención. Lo fue de España, luego de la Unión Soviética y ahora se apresta a serlo de China que dispondrá en delante de la llamada base de Lourdes, en donde los soviéticos habían montado un centro de intercepción, espionaje y control de las telecomunicaciones de EE.UU.. Hoy, el sistema de control estará destinado también al control de las comunicaciones doméstica, abarcando a Venezuela. La oposición venezolana, en su actual campaña, no parece haberse percatado que Venezuela como objetivo, entra en la componenda como “territorio ultramar de Cuba”.

Xi Jinping y Raúl Castro

Contrariamente a los diferentes sectores de la oposición venezolana que observan un silencio inexplicable acerca de las decisiones que en caso de un hipotético triunfo electoral tomarán en relación a la presencia cubana en Venezuela, sectores del exilio cubano comienzan a analizar los diferentes escenarios que el gobierno del general Raúl Castro estaría barajando, en caso de que Cuba pierda la providencia anexada de Venezuela.

No es que Raúl Castro vaya a decidir poner en marcha la economía de la isla: la economía es un elemento que nunca ha aflorado en el esquema del castrismo.  El castrismo se ha dedicado a la producción de profesionales, principalmente médicos, expertos en inteligencia y en contrainteligencia, y personal militar que utiliza como esclavos que alquila o como mercenarios, según como se les quiera contemplar.

Durante la era soviética, lo que hubiera podido llamarse la economía del país, fue suplida por las remesas soviéticas que costeaban así la posibilidad de disponer de una base militar en las puertas de Estados Unidos.  Al suspender Moscú las remesas que el permitían a la monarquía castrista mantenerse en el poder, Venezuela la reemplazó en esa tarea, Hoy la isla depende de Venezuela, secundada, -ironías del destino-, por las remesas que envían los cubanos exiliados en Miami, a los familiares que han permanecido en la “isla prisión”.

Algunos análisis cubanos del exilio constatan que Raúl Castro se afana activamente y toma medidas que le permitan al país diversificar su dependencia de la “revolución bolivariana”, e incluso, reemplazar a Venezuela en caso de desaparición del régimen de Hugo Chávez.  En lo relativo a suplir las remesas de petróleo venezolanas, Castro ha reactivado sus relaciones con Angola, gran productor de petróleo, país donde Cuba participó de la guerra civil y mantuvo un cuerpo expedicionario de varios miles de efectivos militares durante más de diez años, y con Irán, otro gran productor de petróleo, país con el cual el régimen de La Habana ha desarrollado relaciones privilegiadas desde la llegada del ayatola Jomeini al poder.  Relaciones que se han ido estrechando bajo el gobierno Ahmanideyad.  En visita oficial de Fidel Castro a Teherán, en mayo 2001, pocos meses antes de los atentados de las Torres Gemelas, este declaró que “Cuba e Irán pondrían de rodillas al  “imperialismo americano”.

A las celebraciones del 26 de julio de eses mismo año, asistió una delegación de ayatolas, entre los cuales, el propio nieto de Jomeini.

Entre los países que hoy apoyan y frecuentan el régimen de La Habana, el de mayor peso es, por supuesto, China.

Las relaciones con China se habían enfriado por los años 1960 cuando Fidel Castro tomó partido por Moscú durante la crisis sino-soviética.  Fidel Castro hasta trató a Mao de “viejo gagá” en un célebre discurso en la escalinata de la Universidad de La Habana.  Hoy las cosas han cambiado tras haber renegociado La Habana su deuda con China, y haberse convertido China en el segundo socio comercial de la isla, habiendo pasado el intercambio comercial de 400 millones de dólares a 4.300 millones de dólares.  Son elementos que parecen nimios cuando se les compara con los acuerdos de tipo militar que se han ido acrecentando a la velocidad de crucero en los últimos tiempos entre la potencia china y la necesitada isla de Cuba.

El último episodio de la aceleración de la presencia militar china en el Caribe tuvo lugar recientemente con la presencia del comandante adjunto de la flota china, Su Shialing, y el barco-hospital “Arco de Paz” que ancló en el puerto de La Habana.

Unas semanas antes, le había tocado el turno a Xi Jinping, considerado como el sucesor Hu Jintao, quien realizó una visita oficial encabezando una delegación de responsables de relaciones internacionales.  También visitó La Habana el general Guo Bxiong, vice-presidente de la Comisión Militar Central encargada de desarrollar las relaciones militares bilaterales y de la formación de oficiales cubanos en China.  Entre los asuntos tratados, -considerado por Cuba un asunto estratégico mayor por su relación estrecha con la “ciberguerra” que  está librando el régimen contra los blogueros y los esfuerzos de someter a control el uso de Internet-, está el de brindarle “seguridad” a la instalación de la red de cables submarinos entre Cuba y Venezuela, destinada al establecimiento de las conexiones de Internet.  Traducido en términos claros, significa que China brindará la tecnología destinada a controlar las telecomunicaciones de Cuba y de Venezuela.

La técnica de poder de los Castro no ha variado.  Fue la misma desde la Conquista cuando Cuba se convirtió en la plaza estratégica del imperio español, desde dónde partían las expediciones para la conquista del continente.  Durante ese período, la isla vivía de las partidas que provenían de la Nueva España: es decir, de México.

Los hermanos Castro no hacen más que aplicar la que siempre fue la vocación de la Isla: utilizar su posición geoestratégica que tan útil le es a los imperios, como medio de vida.

China, en su marcha segura hacia el liderazgo mundial, va ganando espacios y zonas de influencia a nivel planetario.  Contar con un espacio de alto contenido geo-estratégico en el Caribe no es asunto banal.  China dispondrá en delante de la llamada base de Lourdes, en donde los soviéticos habían montado un centro de intercepción, espionaje y control de las telecomunicaciones emitidas desde Estados Unidos.  Hoy, el sistema de control estará destinado también al control de las comunicaciones doméstica abarcando a Venezuela, convertida en territorio de ultramar de Cuba.

Sería útil saber qué medidas tiene previstas la oposición, en el caso hipotético de llegar al poder, en relación a los 60.000 cubanos, en particular los miles que integran el personal militar, que hoy ocupan el territorio venezolano y que han sido adjudicados a tareas de tipo estratégico.  Y: ¿cuál será su actitud hacia un ejército que ha aceptado ponerse bajo el mando de un ejército extranjero?

Quien pretenda acceder a la jefatura de un país, debe saber que entre sus obligaciones está en primer lugar, la de la defensa de la soberanía nacional.  El otro tema, prácticamente  también ausente: el de la denuncia de la corrupción.  La defensa de la soberanía nacional y la denuncia de la corrupción, son dos argumentos que movilizarían la sensibilidad nacional de los venezolanos.

 
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