FARC: ¿BALAS O VOTOS?

Manuel Felipe Sierra

Fábula Cotidiana
Manuel Felipe Sierra

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Twitter: @manuelfsierra 

 “¡Quieto, levante las manos!, ¡levante las manos! Cuando el reloj del soldado de las Fuerzas Especiales marcaba las 7:19 de la noche del viernes, un movimiento de una mata en el monte lo alertó de la presencia de un guerrillero. El subversivo, que sacó un arma, no atendió la advertencia y se echó a correr, mientras llovía fuego desde otro punto”. Así fue la muerte del comandante “Alfonso Cano”. La “Operación Odiseo” se desarrollaba entre las poblaciones de Jambaló y Toribio, siendo “Cano” abatido finalmente en la población de Suárez en el departamento del Cauca.

Alfonso Cano

Alfonso Cano

“Es el golpe más contundente que se le ha dado a esta organización en toda la historia”, declaró el presidente Juan Manuel Santos al confirmar la muerte del jefe guerrillero. Frases parecidas había pronunciado en septiembre de 2010 cuando Jorge Briceño Suárez alías “Mono Jojoy”, cayó muerto tras otro ataque de la fuerza aérea. Para el mandatario, el Ejército “había entrado a las madrigueras de la guerrilla”.

El propio Santos, siendo Ministro de la Defensa de Álvaro Uribe, fue vocero de dos trágicas noticias para el movimiento guerrillero. En marzo de 2008 asumió la responsabilidad de una acción en la provincia de Sucumbíos, en Ecuador, donde murió Raúl Reyes, “el número 2” de las FARC. En mayo del mismo año, ofreció la primicia de la muerte natural de Manuel Marulanda Vélez alías “Tirofijo”, legendario combatiente desde los tiempos de las guerrillas liberales y luego fundador de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.

Estas operaciones definían una ofensiva al detal contra la jefatura insurgente y obedecían a la política de “Seguridad Nacional” de Uribe e implementada por Santos como titular de la Defensa. En diciembre de 1999 el entonces presidente Andrés Pastrana, había dado luz verde para la creación de la llamada “máquina de guerra” del Ejército con la Fuerza de Despliegue Rápido (FUDRA), constituida con 2.000 hombres entrenados para sortear cualquier operación en el páramo, el llano, la selva, y el desierto.

 La victoria de Santos en 2010 fue interpretada como un mandato para la continuación de una política de radical exterminio del grupo guerrillero ya sensiblemente debilitado en su nivel dirigente. Sin embargo, los primeros pasos del nuevo gobierno marcaban distancia de la estrategia uribista. Uno de los principales aspectos fue la manera cómo se bajó el volumen de las denuncias del gobierno colombiano contra la complicidad del régimen de Chávez con la guerrilla. Incluso ya electo Santos, pero antes de tomar posesión, el embajador ante la OEA Luis Alfonso Hoyos, en julio de 2010, consignó testimonios y pruebas documentales sobre la existencia de campamentos guerrilleros que agrupaban a 1.500 combatientes en territorio venezolano. La denuncia careció de respuestas convincentes y era evidente que ella colocaba al chavismo en una actitud defensiva. No obstante, la situación daría pie para la recomposición de las relaciones diplomáticas entre los dos países cuando Santos, obviamente con el beneplácito de Chávez, pospuso el tema de la complicidad con la guerrilla para dar paso a la solución de compromisos económicos y comerciales.

Juan Manuel Santos - Alvaro Uribe

Chávez incluso llegó a sugerirle a las FARC la conveniencia de abandonar el uso de las armas y reorientar la lucha en términos electorales. De esta manera se daban las condiciones para iniciar una nueva aproximación en la búsqueda de la paz política mediante la negociación. Era evidente el desgate operativo de la guerrilla y la necesidad del nuevo gobernante de abordar áreas, como la económica y la social, pospuestas por el gobierno anterior en aras de la lucha anti subersiva. Se ha dicho incluso que mucho del nuevo clima generado entre Chávez y Santos, calificado por el Presidente colombiano como propio de “dos amigos”, tendría que ver con la participación de Chávez como facilitador de un nuevo proceso, como el realizado durante el gobierno de Pastrana con la “zona de despeje” en El Caguán en 1999.

Los procesos de negociación colombianos resultan más complicados que las experiencias similares en Centroamérica, en los cuales se trataba de una confrontación política en el marco de estrategias de carácter internacional. En Colombia la situación es más difícil, por cuanto como recordaba en una reciente entrevista el escritor Plinio Apuleyo Mendoza, la subversión cuenta con dos grandes aliados: “El narcotráfico hace a una guerrilla millonaria, acuérdense que la razón por la cual muere la lucha armada en Centroamérica es porque no llegó más plata después de la caída del Muro de Berlín. Sostener eso es costosísimo. Y otro aliado muy grande que la gente olvida es la geografía, son 500.000 kilómetros de selva, por Dios ¿qué haces? He ido a El Vichada, un departamento de más de 100.000 kilómetros, llegas a Puerto Carreño y ves 20 policías palúdicos allí, no hay ni Ejército ni patrullas, allí está la guerrilla”.

Sin duda, el liderazgo de “Alfonso Cano” establecía una diferencia con la jefatura tradicional de “Tirofijo”, “Raúl Reyes” o el “Mono Jojoy”. Guillermo León Sáenz Vargas era su verdadero nombre, fue considerado como el intelectual más destacado del grupo armado, y calificado como su principal ideólogo después de la muerte de Jacobo Arenas en 1990. Provenía de una familia de clase media alta, hijo de una pedagoga y un agrónomo conservador “laureanista”, tanto que bautizó a su hijo como Guillermo León en homenaje a Guillermo León Valencia. Se destacó en los estudios de historia y antropología en la Universidad Nacional de Colombia y tenía el perfil de los revolucionarios de los años 60 aferrados al paradigma fidelista. ¿La muerte de “Cano” podría facilitar la adopción del camino electoral para la guerrilla? En las recientes elecciones regionales se registró un repunte de las opciones de izquierda, no siempre comprometidas con las prácticas subversivas, pero en sintonía con las nuevas corrientes del socialismo en América Latina. La victoria de Gustavo Petro, ex guerrillero, como Alcalde de Bogotá (la segunda posición más importante de elección popular) indicaría el crecimiento de esta tendencia. En cualquier caso, no cabe duda que Chávez fortalece su condición como mediador en un eventual cambio de las armas por el voto. No por casualidad en 1998 él estrenó esta vía que le ha permitido mantenerse en el poder durante 12 años y con posibilidad de prórroga.

 
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