LA UNIDAD AFECTIVA

JESÚS HERAS –

Una máxima china reza que solo una religión compartida o un enemigo común son capaces de concitar la unidad. Lo último es el caso de la Oposición venezolana. El enemigo existe. La tentación totalitaria está allí. El reto ahora, cuando se aproxima la gran batalla, es ser capaces de construir una religión común.

Las primarias en los países en que se emplea ese método, se realiza a lo interior de cada partido o sea, analógicamente, entre quienes profesan un mismo credo, una religión común. De allí, que al ir al combate no haya falta de artificios adicionales para marchar a la contienda.

Este no es el caso de Venezuela. Acá, los votantes, al margen de los partidos, escogerán un abanderado de entre candidatos independientes y candidatos postulados por distintas corrientes partidistas. Los pasos formales en ese sentido se han dado. Los candidatos se han inscrito y el 12 de febrero sabremos cual de ellos obtuvo la mayor votación, convirtiéndose, por tiempo limitado, claro, en líder del mundo opositor.

Pero será entonces y sólo entonces cuando comenzará para ese candidato la ciclópea tarea, primero, de hacerse querer por quienes no siendo sus correligionarios, deben asumirlo como líder y, segundo, de construir un marco filosófico y programático que todos puedan compartir.

Ante un gobierno centralizado, autocrático y arbitrario, la definición gruesa de ese ideario es a primera vista sencillo. La descentralización, las autonomías regionales, el estímulo a la iniciativa privada en todas las esferas del quehacer humano, el respeto a la Constitución y las leyes, tendría que ser su punto de partida. Pero bien sabemos que la avaricia y el clientelismo intervendrán, cada uno por su lado, en busca de sus canonjías. De manera que si bien es sencillo concebir el marco, será difícil, muy difícil – en medio de tantos factores de poder- construir un consenso, con el agravante de que un consenso jamás será sustituto de una religión.

Es en este contexto que le otorgamos singular significación a las declaraciones dadas a las prensa por Henrique Salas Römer el pasado domingo. “Quiero hacer un llamado – dijo – a construir entre todos una Unidad Afectiva, a dejar atrás heridas que puedan haber dejado batallas anteriores, a hacer el sacrificio  que sea necesario para que la unidad formal que hemos logrado, se convierta en una realidad afectiva”.

Pasar la página, dejar atrás las heridas del pasado, es sin duda un paso urgente si ha de tener posibilidades de triunfo la Unidad Democrática. Construir una unidad afectiva es también, el primer paso si hemos de abrirle el país, luego del triunfo de octubre, un ancho espacio para encarar con éxito el reto de construir, a partir de las ruinas heredadas, un futuro promisorio en el que quepa cada venezolano.

 
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Un Comentario;

  1. hermogenes arcay said:

    Muy atinada la convocatoria de la unidad afectiva: esta solo es posible con un Proyecto Nucleador: todos clamamos por una Propuesta Concreta de “COMO” vamos a lograr que las cartas al Niño Jesús, que es lo único que Proponen los Candidatos, den paso a un Proyecto que enamore a la mayoría de los Venezolanos por encima de las diferencias de la polarización provocada inteligentemente por la si Propuesta Concreta del Oficialismo, aunque esta nos siga arrastrando por el despeñadero. En este sentido queremos llamar su atención para invitarle a conocer el PROYECTO ACUARIO (ver pagina web), el cual orgullosamente pero humildemente consideramos la única Propuesta Publica Concreta alternativa a los Socialismos del Siglo XX y del siglo XXI que co-existen en el país.

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