Política y campaña en 3D

Carlos Ochoa

Carlos Ochoa
ochocarlos@gmail.com

Las encuestadoras siempre aclaran que una encuesta es una foto del momento en que se recolectaron los datos. En el caso de los sondeos de opinión más recientes, los resultados le dan una ligera ventaja al Presidente Chávez. Esto podría interpretarse de diferentes maneras, pero la más obvia es que está corriendo solo porque la oposición no ha elegido candidato aún y apenas arranca la campaña de los precandidatos para las primarias de febrero.

La enfermedad de Chávez y su obligada convalecencia le impiden el baño de multitudes por lo que la táctica electoral más efectiva es el contacto directo del candidato opositor con los electores, cumpliendo una apretada agenda de recorrido a lo ancho y largo del territorio nacional. Para contrarrestar esta limitación, está en marcha acelerada la llamada hegemonía comunicacional, de manera que la campaña virtual televisiva y radial del presidente-candidato ocupe todo el espectro sin contrapeso. Esto posiblemente implique el cierre de Globovisión, la autocensura en Televén y en las pocas radios que sobreviven con espacios críticos.

El candidato que resulte electo de las primarias no la va a tener fácil, pero va a contar con el apoyo de millones de venezolanos que usan las redes sociales. Esta importantísima herramienta sumada al contacto directo con el ciudadano en sus comunidades es la mitad de la tarea, la otra mitad es el contenido del mensaje.

Hasta ahora los aspirantes a renovar el paisaje político venezolano no han elaborado una gramática que conecte racional y emocionalmente al elector independiente, podría decirse que su oferta en este momento es casi tan plana como la de Chávez, carece de profundidad.

En el mundo de la tecnología de la imagen se ha desatado una carrera por lograr la mejor definición en 3D, es decir en tres dimensiones. A la política venezolana opositora le falta dimensionar su contenido en profundidad, esto significa conectar los múltiples relatos de insatisfacción de los ciudadanos en un relato principal, que exprese sin ambigüedades la necesidad de un cambio radical, en la manera de gobernar y administrar los recursos del país.

La gramática del cambio sólo puede visualizarse en 3D, requiere de una profundidad tridimensional para hacerla creíble y posible. El candidato Chávez transmite plano en blanco y negro, repite los slogans de un comunismo desfasado históricamente, y mete miedo con sus generales desde los cuarteles.

La confrontación del pasado representado por Chávez, y del futuro encarnado por quien resulte triunfador de las primarias opositoras, me recuerda lo dicho premonitoriamente por Henrique Salas Römer en la campaña de 1998. En esa ocasión Salas Römer proyectaba su mensaje en 3D, pero acostumbrados al retrovisor plano de los salvadores mesiánicos, no entendimos lo avanzado de su propuesta política innovadora,  expresada en una gramática de dignificación del ciudadano, y optamos para desgracia de Venezuela por el caudillo embaucador.

Al igual que en 1998, en 2012 tenemos que elegir entre votar plano en  blanco y negro, o votar a color y en 3D.

 

 

 

 

 

 

 
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