Buen viaje, señor Zapatero

Javier Carrasco

Hasta donde nos es dado conocer, Zapatero parece ser una persona amable con la que cualquiera, si no peca de sectarismo, podría tomarse unas cañas en el Barrio Húmedo de León y disfrutar de una agradable conversación. No ha habido ningún presidente que haya tratado a los periodistas con mayor liberalidad, y esta cualidad debe apuntarse en el haber de su gestión. Pero ese carácter abierto y dialogante se antoja un mérito insuficiente cuando has sido presidente de un país tan complejo como éste en los últimos siete años.

Ahora que Zapatero se marcha, muchos han hecho balance de su mandato. No sabemos el juicio que la historia le tiene reservado, pero no es descabellado pensar que no figurará en sus páginas más brillantes. Su balance ha sido muy negativo para el país. No se trata de un político malvado, traidor y rencoroso, como lo ha presentado cierta derecha extrema. Creo que sólo ha sido un hombre superado por las circunstancias, incapaz de llevar a cabo la tarea que el pueblo español le había encomendado. Llegó al poder sin creérselo, por razones harto conocidas, y se marcha por la puerta de atrás, sin apenas presencia en la campaña electoral porque ni siquiera los suyos le tienen demasiado aprecio.

Zapatero se marcha a su tierra y nos deja un Estado debilitado, a merced de los nacionalistas de siempre, y un país sumido en una pobreza que nos era inimaginable concebir hace sólo cuatro años. Ha destrozado también a la izquierda moderada que dijo representar. Sus mentiras, sus contradicciones y sus torpezas las pagará su partido el próximo domingo. El precio será muy elevado, como no tardaremos en ver.

Pocos recuerdan hoy algunos de sus méritos como presidente, que los tuvo aunque se los nieguen sus enemigos. Zapatero fue el presidente del carnet por puntos y la prohibición de fumar en los centros de trabajo, el que extendió los derechos de los homosexuales y las lesbianas bajo la fórmula controvertida del matrimonio, el que mejoró el salario mínimo y aprobó la Ley de Dependencia, quien llevó el pluralismo a los medios de comunicación públicos y logró el que podría ser el final de ETA.

Todos estos aciertos, y alguno más que puedo olvidar, quedan eclipsados por sus graves errores, el principal de ellos la reforma de los estatutos autonómicos, una bomba de relojería que estallará al cabo de unos años, y la torpe gestión de una crisis que ha acabado con cinco millones de personas en el paro. Se convirtió en el bombero que provocó antes el incendio, y, traicionando a su electorado, aprobó los mayores recortes sociales de la historia para que España no fuese intervenida. A cambio ha hundido la economía y la esperanza de mucha gente.

Quien le suceda, sea Rajoy o Rubalcaba, hereda un país en la bancarrota. Será difícil que lo haga peor. Por eso el día en que se marche de la Moncloa muchos ciudadanos no podran disimular su alivio. Yo seré uno de ellos. Zapatero se marcha a su tierra, junto a su mujer y a sus dos hijas. Le deseo un buen viaje, señor presidente, pero no se le ocurra volver. No nos dé más disgustos. Ya hemos tenido suficientes con usted. Adéu.

Fuente: www.elmundo.es

EDITORIAL EL PAIS

A UNA SEMANA DEL 20-N
El PP amplía su ventaja y la dispersión del voto de izquierdas agrava la derrota del PSOE

El sondeo que hoy publica EL PAÍS, a una semana del 20-N, confirma la previsión de mayoría absoluta del PP, con unos 15 puntos de diferencia sobre el PSOE, que retrocede en todas las comunidades, y un aumento de la presencia del resto de formaciones, que pasarían de 27 a 44 o 45 escaños. Un panorama similar al de 2000, cuando Aznar obtuvo la mayoría absoluta, pero ahora reforzada: con una ventaja de 79 escaños, frente a los 58 de hace 11 años. Y también entonces los partidos menores obtuvieron una representación de más de 40 escaños.

Este desenlace, si se confirma, demostraría el fracaso del afán de Rubalcaba por reducir su desventaja de salida mediante su intento de atraer a un sector del electorado de izquierda, en particular de IU, a través del mensaje de que si ganaba Rajoy no solo haría recortes más perjudiciales para la mayoría que los que ha tenido que hacer Zapatero, sino que pondría en riesgo la continuidad del Estado de bienestar construido en los últimos 30 años.

El intento de Rubalcaba partía de la constatación de que el centro-izquierda gana cuando concentra su voto, y pierde cuando se dispersa, incluso si, como en 2000, IU y PSOE se presentan con un programa común. Ha fracasado por varias razones, pero una decisiva ha sido que en el elector medio ha primado más el valor dado a la alternancia en el poder que el argumento de que el PP lo hará peor. Solo al final Rajoy ha superado a Rubalcaba en valoración, pero hace muchos sondeos que una mayoría consideraba a su partido mejor preparado para hacer frente a la crisis. Aunque no para paliar sus efectos.

Hasta el momento, el discurso de Rubalcaba no ha resultado eficaz para contrarrestar esa tendencia, que hace que el 16% de los anteriores votantes socialistas digan que prefieren que gane el PP y un 17% que les da igual. Rubalcaba tiene una semana para intentar vencer ese escepticismo, agravado por la evidencia del escaso margen que las decisiones exteriores (de Merkel-Sarkozy, del BCE) dejan para las políticas nacionales.

La situación italiana podría sin embargo servir al candidato socialista de percha para reivindicar a la vez las decisiones de Zapatero en 2010 que han evitado a España un rescate dramático, y la defensa de un equilibrio entre austeridad e incentivos a la reactivación que evite el círculo vicioso que ha hundido y desmoralizado a Grecia. Sería la forma de escapar del lazo de quienes le reprochan no haber hecho desde el Gobierno lo que ahora propone.

El sondeo ofrece datos interesantes sobre la distribución territorial del éxito y el fracaso de los dos principales partidos. El vuelco más espectacular es el de Andalucía, donde PSOE y PP prácticamente invierten sus posiciones (de 36 escaños a 23 y de 25 a 35), lo que augura la probable pérdida en las elecciones autonómicas de 2012 del principal reducto de poder autonómico que conserva el PSOE.

En Cataluña, el PSC, aun perdiendo 10 escaños, conservaría el primer lugar que viene obteniendo en todas las elecciones generales desde 1977, y el porcentaje previsto, del 30%, casi dobla el 18% de las autonómicas del año pasado. Lo cual, teniendo en cuenta que la participación es en esa comunidad bastante mayor en las generales que en las autonómicas, y que el PP ganaría cinco escaños, prueba que se mantiene la resistencia de la sociedad catalana a la uniformidad nacionalista.

Algo similar a lo que la encuesta augura en el País Vasco: la habitual mayoría nacionalista en las autonómicas tiende a equilibrarse en las generales, con un probable empate entre PNV, PSOE y PP y la entrada del bloque soberanista, ahora agrupado en Amaiur al amparo de la retirada de ETA. En las demás comunidades, mayoría clara del PP y ascenso importante (de cinco puntos y nueve escaños) de IU.

@ELPAIS

 

 
Top