Me confieso

Ana Julia Jatar

ANA JULIA JATAR
anajuliajatar@gmail.com 
Twitter @anajuliajatar

 

 

Pido disculpas a mis lectores por mi prolongada ausencia. He recibido muchos mensajes en los cuales me preguntan: “¿Por qué no escribes?”. Respondo: me encontraba paralizada entre herir y decir lo que pienso, o quedarme callada y no herir a nadie. Pero me he dado cuenta de que el silencio me enferma y que la autocensura no me va. Por ello, a todos los que quieran comunicarse conmigo les envío mi correo electrónico. Según me han comunicado, si tengo audiencia después de este artículo, esta servidora escribirá cada mes con el mismo título: “Me confieso”.

Comencemos con algunas de las preguntas que me han enviado:

1) ¿Son las primarias una pérdida de tiempo? ¡No! Son la poca democracia que nos queda y hay que abrazarlas como a otra hija que se nos va a la guerra, pero esta vez con la esperanza de que la gane. ¿La ganaremos? No sé, pero hay que intentarlo. Me entristece que el país haya comprado la “historia oficial” y que los malamente llamados candidatos del “pasado” no tengan chance.

En mi opinión, Antonio Ledezma y Eduardo Fernández tienen en sus alforjas lucha desinteresada y deberían haberse podido medir con los candidatos más jóvenes. El hecho de que estos demócratas probados hayan tenido que retirar sus candidaturas es una triste evidencia de nuestra enfermedad como sociedad política. Y es que Hugo Chávez le ha lavado el cerebro no sólo a sus seguidores.

Creo que nuestros candidatos cometen un error cuando afirman “que no repetirán los errores del pasado ni los de la cuarta república”. ¿Se nos olvida que eso de la cuarta y la quinta es un invento de Chávez? Quisiera que aclararan, porque, si bien es cierto que hubo errores, ¿de cuáles hablan? ¿De las becas Gran Mariscal de Ayacucho? ¿De la represa del Guri? ¿De la reforma agraria? ¿Del puente sobre el lago de Maracaibo? ¿Del Metro de Caracas? ¿De una Pdvsa que competía a escala mundial? ¿De la descentralización política? ¿De la universalización de la educación? O ¿del amiguismo y la falta de transparencia? ¿De ese pasado democrático que permitió que un militar hijo de maestros que participaron en esa universalización de la educación llegara al poder? No vamos a aprender del pasado si sólo hablamos de errores indefinidos y no entendemos el porqué de los éxitos.

2) ¿Nos van a hacer trampa en las presidenciales en octubre de 2012? Sí, y tenemos que prepararnos.

La trampa ha estado presente desde el referéndum revocatorio, pues hay pruebas de que Chávez no ganó con el amplio margen que el CNE anunció. Y la trampa no sólo está en el evento electoral, sino en el grosero oportunismo oficial. Por eso aplaudo la decisión de la MUD de pedirle al PSUV que informe sobre el origen de sus fondos. Desde que el CNE está controlado por el Ejecutivo las elecciones son sólo parte de la medición de fuerzas entre Gobierno y oposición. Para sacar del poder a neototalitarios como Chávez no basta con ganarles en las urnas.

Recordemos que la oposición ganó el referéndum pero el Gobierno sólo lo aceptó por la valiente protesta desplegada por el movimiento estudiantil y por los militares que hoy están presos.

3) ¿Qué opina de la enfermedad de Chávez? Que la salud es privada pero no la del presidente de un país. Nosotros como venezolanos tenemos el derecho de preguntar y Chávez tiene el deber de decirnos la verdad. Su enfermedad es grave, no tiene un tumor cancerígeno sino un sarcoma, que es peor.

Por eso a los chavistas les digo que si Chávez verdaderamente se preocupara por el país reconocería su gravedad, bajaría la confrontación, dejaría de creerse Dios y propondría unas primarias en su partido.

Nos vemos dentro de un mes en mi próximo: “Me confieso”.

 

 

 

 
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