Shakespeare & Company

Miguel Ángel Santos

MIGUEL ÁNGEL SANTOS

 

“Be not inhospitable to strangers lest they be angels in disguise” Así reza una frase en un antiguo espejo, sus reflejos ya borrosos y oxidados, las imágenes devueltas entre recortes de papel y postales adheridas, en la entrada de la antigua librería Shakespeare & Company de París. Y he aquí que, cuando se atraviesan sus estrechos espacios atiborrados, se suben sus escaleras con sus pasamanos diagonales llenos de libros, y se descubren los sofás y sillas escondidos entre las montañas, uno efectivamente siente la calidez del visitante que llega, del amigo al que se le permite encontrar la casa en desorden. Un espacio así no puede sino estar poblado de historias.

La primera Shakespeare & Company que hubo en París fue fundada por Sylvia Beach en 1914. Esta estadounidense, además de regentar la librería, fue la primera en publicar El Ulises de James Joyce en 1922. Aquel antepasado sobrevivió hasta la ocupación nazi en 1941. Según la leyenda, Sylvia Beach se negó a venderle a un oficial alemán la última copia que tenía del Finnegans Wake de Joyce, por lo que fue detenida y recluida unos meses en Vittel. Después de la guerra no volvería a abrir el negocio. Muchos vienen buscando los rastros de sus visitantes célebres de aquellos días: Hemingway, Pound, Fitzgerald y el propio James Joyce, entre otros. Pero esos fantasmas no están aquí.

La librería de Sylvia Beach se encontraba en el 8 de la rue Dupuytren, y luego se mudaría no muy lejos de aquí, al 12 de Odeón. La de hoy está en el 37 de la rue de la Bûcherie, frente al puente que cruza a Notre Dame. Esta no es la librería de la “generación perdida”, sino otra del mismo nombre fundada en 1950 por el también estadounidense George Whitman, hijo de un Walt Whitman que no tiene nada que ver con el poeta, y padre de Sylvia Beach por voluntad del bohemio librero, sin ningún parentesco con la fundadora y editora del Ulises.

Aquí, en la colosal sección de memorias de viajeros, al subir las precarias escaleras en la primera estantería a la derecha, he dado con “Reading by Location: Books and movies for travel destinations”. Es una síntesis fenomenal de una tarea que yo había venido haciendo por mi cuenta antes de cada viaje: Leer las obras esenciales de ficción y no ficción, más algunas películas, de los lugares por visitar. ¿Qué recomiendan para Venezuela? Cuando a mí me hacen esa pregunta, recomiendo Hugo Chávez sin uniforme y La Rebelión de los Náufragos (non-fiction), además de la película Domingo de Resurrección de César Bolívar. Nunca sé qué decir cuando se trata de ficción. ¿Qué recomienda el libro? Una obra extraña, al menos para mí, novela autobiográfica de una cierta Lisa St. Aubin de Teran, casada en Europa con un aristócrata venezolano que vuelve al país a buscar los rastros de su familia y sus propiedades. Abandonada gradualmente por su esposo (una frase exquisita para describir el matrimonio: increasing absence), toma para sí la búsqueda de las raíces de su familia política y cuenta sus aventuras en nuestra tierra. Ya volveré sobre Lisa St. Aubin de Teran. Aquí se trataba más bien de Shakespeare & Company, y de los ángeles que llegan a nuestras vidas ataviados de extraños. Be not inhospitable to them.

 

www.miguelangelsantos.blogspot.com

 

 
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