La reforma al deporte nacional

Luis Hernández Estrella

DESDE  LAS  CANCHAS
Luis Hernández Estrella
luisherestrela@gmail.com

Lo grande de las instituciones es cuando se mantienen en el pedestal del triunfo bajo el conocimiento de  la entrega de  proyectos  que fortalecerán el propósito que originó la creación de la misma institución, y que  con ella se intentó enrumbar el deporte  por  mejores caminos de los  que hasta ahora han transitado. Por eso, con la contrarreforma planteada por el Ministerio del Poder Popular para el Deporte  se quiere  hacer ver  de que todo marcha por un buen camino- pero no es  así-, solo por el hecho de ocuparse  la silla del   mencionado cargo, pero sin proyecciones.

 El prestigio de la  institucionalidad queda en entredicho cuando se le  miente al país de los triunfos en Guadalajara 2011  sin haberse logrado el alcance de medallas, en la justa que recién finalizó. Ha habido una avalancha de desafueros que toca las más sensibles fibras musculares  del deporte nacional, sin que ello ocasione  la más  sencilla revisión de lo acontecido, por el contrario se busca es diagnosticar la razón por la  cual Colombia, México y Argentina, pudieron llevar adelante un sistema exitoso que en el tiempo significará tomar  ejemplos de aprendizaje locales.

 

 ¿Qué rumbo lleva el deporte cuando no se mira un refrescamiento de las organizaciones  y entidades deportivas  que conforman su base piramidal? En el seno del citado ministerio existen las confrontaciones  de principios   de  cuadros políticos, más no deportivos, en una idea clara que está haciendo sentir la presencia de planes divorciados de la realidad deportiva que se vive en el país. Al  universo deportivo hay que darle respuestas apropiadas y entendidas de la urgencia que tiene la juventud actual ante la demanda de valores deportivos, como estímulos  para buscar una alta performance deportiva.

 

El propósito sano y pedagógico de  lo que significa Deporte  va más allá de su función como órgano regulador de la actividad deportiva nacional, sino que investiga sobre lo que anda haciendo la juventud y lo más beneficioso para su desarrollo. El mensaje quedó claro, y no es más que el desahogo ante los ataques recibidos por la prensa escrita, en donde se pone de manifiesto la incapacidad gubernamental para dirigir los destinos del deporte nacional. Y no se sabe a ciencia cierta cuánto fue la suma de lo gastado para viajar a México, específicamente a Guadalajara.

 

El deportista  “nuevo “, el deportista de la  revolución bolivariana, el atleta que en toda la extensión de la palabra  recibe del Estado el ocultamiento de las prohibiciones médicas aún a costa del triunfo, no es el señalado en la nueva legislación deportiva nacional, sino el producto de una mente engañosa que busca distraer  la realidad política- deportiva-social que trastorna el avance de cualquier área que dignifique al país. El sosiego para el deporte no va a venir ahorita, ya pronto, va a costar caro la llegada  por la irresponsable actitud de llevar por un camino diferente a lo que debe ser  la práctica deportiva.  Ya los deportistas –entiéndase- atletas, entrenadores, dirigentes, y todo aquel que conforma el despertar de un deporte  mejor, no dejarán de tocar la puerta para que se les escuche,  no sólo en sus planteamientos, sino en las ideas que propendan a conseguir un mejor destino para las vías del deporte organizado.

Sin un proyecto esperanzador de ver un deporte mejor, el ministro de Deporte “juega a la candelita” ofreciendo cosas  inalcanzables mientras  tenga en mente conformar un cuadro político-deportivo, que lejos de beneficiar, acarreará  daños a la estructura nacional.

 

 

 
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