¿Cambio de tiempos? ¿Tiempo de cambios?

La Pequeña Política
Espantapájaros
Avizor.uno@gmail.com

“Lo que por estar yo siempre en el mismo sitio, no veo y otros ven, lo trato de compensar pensando en lo que otros, por andar de rama en rama, quizás no alcanzan a pensar.”
Escrito para gente inteligente

El sendero a las tinieblas

Así como ha cambiado esta semana el tiempo, y las lluvias se han alejado un poquito, así también percibo, adentrándome en tus neuronas, Águila Uno, que tu también estás cambiando, solo que en sentido inverso. En ti, cada día que pasa, observó que te internas más en la oscuridad. No me refiero a la oscuridad de un túnel, sino a la oscuridad de propósitos que suele invadir a algunos seres cuando al advertir que la hora de la verdad se aproxima.

Para ti, hombre siempre de tácticas y conveniencias, ha llegado la hora de alejarte un poco de Maduro, a quien utilizaste en la fase diplomática de tu hazaña contra el mal que te atacó. Lo necesitabas entonces para alejar a Adán, y para utilizar sus habilidades construyendo para ti un espacio que te permitiera ganar tiempo, cosechar solidaridades, y avanzar negociaciones en preparación para lo que vendría después.

Ahora te veo cada día más cercano a Diosdado, a quien le has hecho ver, como antes a Maduro, que será tu sucesor. A Diosdado lo necesitas para unificar tu brazo armado y también para unificar al PSUV, cuando no estás lejos del desenlace final.

Es cierto que el tablero democrático está en marcha, y que las elecciones no son hasta el mes de octubre, pero tú nunca has creído en elecciones, salvo para resguardar tu legitimidad. Por eso, porque no crees en la democracia sino en el poder, te mofas de los candidatos opositores, a quienes en verdad quisieras darle una pela, porque está en tu naturaleza desafiar, pero ¿para qué perder tiempo con ellos, si la enfermedad avanza y es en otro el tablero en el que tendrás que jugar? De no ser como yo lo veo, ¿por qué entonces estás tan agresivo? ¿Por qué continúas acelerando la agenda de control, y matando las gallinas de los huevos de oro, llámese vivienda o como Ud. quiera, con esas leyes que por decreto vienes sancionando? ¿Y por qué te has olvidado de los votantes ni-ni y sólo buscas estimular a los duros, a los violentos, a los come candela?

 

Llegan los mercenarios

De otra parte es vox populi que tus generales y sus contrapartes cubanos se están reuniendo con frecuencia. Siempre hay alguno que los sapea o se acerca por aquí y me echa el cuento, porque saben de mi veteranía, de mis cinco soles, y de la credibilidad que tiene mi palabra, lo que supone para ellos – me imagino- una forma de lavar su conciencia, sabiendo que lo que ellos saben, y además temen, llega por mi intermedio al dominio público, y si es así ellos han hecho todo lo que en conciencia podían hacer.

También nos llega por boca de los campesinos que están llegado soldados cubanos encaletados, escogidos del oriente de la isla que donde hablan más como nosotros. Algunos vienen de Bayamó, o de Holguín, o de Santiago o de la misma Sierra Maestra y de Sierra Cristal. Incluso los hay del Escambray y de Cienfuegos. Para acá, me cuentan, no mandan a nadie que se le salga decir “mi sangre” o “me cago en diez” o “dame un congrí”. No, esos son los de La Habana, que son tan mal hablados.

Los que estás trayendo para acá, como lo hizo Gadafi con los mercenarios que trajo del África negra, son soldados que son como nosotros, o mejor como Uds., porque yo soy de palo y neuronas nada más. Son como los venezolanos, por fuerita, por fuerita nada más, porque por adentro nananai. Son puro plomo y pa’l cuartel. Porque para un revolucionario cubano que le va a importar un venezolano mas o un venezolano menos, diez mil mas o diez mil menos, si ese fuera el caso. Lo único que le interesa al Cóndor y al Condorte es que la revolución en Venezuela siga mandando, y el petróleo siga llegando. En fin, ese es el camino oscuro, Águila Uno, el camino oscuro, hacia el que estás caminando. Un camino que puede colgar sobre tu conciencia a muchos muertos, muchos, es el camino hacia la oscuridad.

 

El que a Hierro Mata…

Es en ese transitar hacia las tinieblas que se ha producido algo que le preocupa mucho a Águila Uno, mis queridos pajarracos y pajaritas queridas, y lo sé porque aunque él lo disimule, yo con mis poderes especiales me meto hasta en sus neuronas, y descubro cosas que otros no ven.

La jugada de Diego Arria, vestido de malandro, en el debate de la UCAB, fue una jugada maestra. Me refiero a aquello de esperar hasta el último minuto para anunciarle al país, cuando todo el mundo estaba pendiente, que demandaría a Águila Uno ante el Tribunal de La Haya. Y después cumplió con su palabra. Eso a Águila Uno lo tiene trastornado.

Que ¿por qué? Porque si ya está en entredicho su legitimidad, clausurando por una vía o por otra todo medio de comunicación, y si ya está súper comprobado su colaboración, y la de varios de los suyos, con elementos que el Imperio no tolera, y si por complemento, ya las Cortes lo tienen en la mira, con todo el expediente que les llevó el pajarraco Arria enmochilado, cualquier paso en falso que dé, sabiendo que soldado venezolano no mata a venezolano… cualquier paso en falso que dé con sus mercenarios para defender su poder, y le cae con todo su peso la Justicia Internacional, como le ocurrió a Milosevic, luego de sus masacres en Bosnia; más recientemente, aunque por otra vía, al Libertador de Libia, el hermano Gadafi, portador, gracias a Águila Uno, de una réplica de la Espada del Libertador; y está a punto de sucederle a su otro hermano, Bashar El Assad, por la matazón que se está produciendo en Siria.

Es tenebroso el sendero a las tinieblas… y Águila Uno lo sabe.

 

En la acera de en frente

Al final serán dos y después, el 12 de febrero, será solo uno. Eso es lo que me señalan mis antenas, cuando analizo las primarias organizadas por la Mesa de la Unidad. Eso no quiere decir que los demás se van a retirar. Algunos lo harán y otros no. Algunos pactarán, otros no. Pero la batalla real se irá definiendo poco a poco, y el que salió primero, el que hizo el “gasto” de la carrera”, no sé como llegará al final.

¿Tiempo de cambios? ¿Cambio de tiempos? No, no sigo. No quiero perder la perspectiva. Los tiempos apremian y yo aquí en el descampado, debo pensar y pensar.

Lo que quería señalarles ya se los he adelantado, no hace falta repetirlo, pero repetirlo haré. Mientras muchos marchan hacia la luz, yo entre ellos, Águila Uno, que sabe que el tiempo se acaba, trasciende la penumbra y se interna en la oscuridad.

 

 
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Un Comentario;

  1. Gladys said:

    Tambien existe la posibilidad de un teatro en el que Aguila Uno sea sacrificada para continuar el Proyecto. Pajaritas y Pajaritos cuidado con las posteriores autopsias

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