LA DAMA DE HIERRO

JESÚS HERAS – 

La crisis europea parece no tener fin. Políticamente atenazados, de un lado  por los Indignados, hijos de la nueva era que no consiguen empleo ni asidero político que los represente y, del otro, por una crisis fiscal aterradora, uno tras otro, los gobiernos caen, dando paso a opciones tecnocráticos o de corte conservador, mientras el peligro de que la Unión se desgaje y desaparezca el Euro, se mantiene latente.

El drama tiene su origen en la indisciplina fiscal y el pesado endeudamiento (deuda soberana) de la mayoría de las naciones que conforman la Unión.

Frente al pedimento de auxilio de los países en crisis, Angela Merkel, quien preside la nación económicamente más poderosa, se ha negado reiteradamente a todo acuerdo que no venga precedido de drásticas reformas fiscales. Bautizada por la prensa francesa como Madame Non, la Merkel comienza a ser vista como la Dama de Hierro de la comunidad europea.

La posición que sostiene la Merkel es comprensible: Si Alemania, como pueblo, se ha sometido a fuertes medidas de austeridad, ¿por qué ha de comprometer sus finanzas para cubrir el déficit de quienes mantienen abultadas nóminas, y niveles de remuneración más elevados que los de suyos? En su país, esa posición tiene amplio respaldo popular.

A lo largo de la ya larga crisis, Angela Merkel, nacida en la Alemania Oriental, entonces bajo dominio comunista, ha tenido un paradójico aliado, el Presidente francés, Nicolás Sarkozy, bautizado por la prensa como Monsieur Duracell, por tener, políticamente hablando, más vidas que un gato.

Sin embargo, el presidente francés, quien aspira a cierta flexibilización, dado que muy pronto asumirá la Presidencia tanto del G-8 como del G-20, y en abril de 2012 irá a la reelección, no ha logrado modificar ni un ápice la posición de Madame Non.

La cancillera alemana, en una reunión reciente de su partido, la CDU, subrayó que la Unión Europea debe orientarse hacia la construcción de naciones sólidas, algo que favorecerá a todos, incluyendo a los países más pobres. Y concluyó: “Si hablar con claridad ya no es permisible entre amigos, entonces la Unión Europea va por mal camino.”

Hace pocos días, Warren Buffet, uno de los inversionistas más perspicaces del mundo entero, expresó sus dudas sobre el futuro del Euro, y poderosas razones existen para que exista preocupación. Mientras la Thatcher asumiendo posiciones similares, logró darle un vuelco formidable a la sociedad Británica, la nueva Dama de Hierro tiene un reto mucho más difícil, el de poner orden en una comunidad de 27 naciones con realidades políticas, fiscales y culturales  diferentes.

A menos que su objetivo sea una Unión Europea más reducida y homogéneamente solvente. 

 
Jesús HerasNo photo
Etiquetas ,

Artículos relacionados

Top