El fracaso de las misiones

Gustavo Coronel

GUSTAVO CORONEL
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Siempre hemos pensado que los programas sociales del gobierno, basados en el concepto de ayuda directa, subsidio, hasta limosna, no eran los apropiados para resolver los problemas de pobreza, baja educación y mala salud de los venezolanos, que son de carácter estructural. Estos programas de subsidios representan lo que el viejo proverbio chino define como “dar un pez diario, pero no enseñar a pescar”. Evidentemente, cuando la ayuda directa comienza a flaquear, quien hasta ese momento se ha sentido asistido comienza a sentirse doblemente desasistido y hasta traicionado, porque sus “benefactores” no lo han enseñado a crear riqueza.

Y esto es lo que está sucediendo. Los datos más recientes del Banco Central de Venezuela contenidos en las encuestas sobre presupuestos familiares (gracias a Juan Luis Hernández por una excelente presentación) muestra como las llamadas misiones han sufrido una pronunciada contracción desde 2005 hasta el tercer trimestre de 2011. Veamos lo que está sucediendo:

1. Cuando se habla de las Misiones un 70 por ciento de los venezolanos piensa en Mercal y en Barrio Adentro. Otros programas como Ribas, Robinson, Sucre y Negra Hipólita son conocidos por menos del 4 por ciento de los venezolanos.

2. El programa de alimentación subsidiada conocido como Mercal ha sufrido una declinación en las personas beneficiadas, de 11,5 millones en 2005 a 4,6 millones en 2011, una baja del 60 por ciento. Las ventas han disminuido un 23 por ciento entre 2005 y 2009 y los hogares beneficiados han declinado en un 42 por ciento durante el mismo lapso.

3. El programa Barrio Adentro ha pasado de beneficiar a 11,7 millones de personas en 2005 a unos 6,7 millones en 2009. Ello significa que beneficiaba a un 6,5 por ciento de la población total en 2005 mientras que pasó a beneficiar solo el 2,3 por ciento de la población total en 2009. 

4. Más del 90 por ciento de los atendidos por la misión Barrio Adentro no son los venezolanos definidos como “pobres” sino quienes están por encima de la línea de pobreza.

5. Las misiones educativas han tenido un impacto muy pequeño. Al compararlas con la educación tradicional vemos que la educación básica tradicional incluye un 99,4 por ciento de la población escolar mientras que las misiones solo atienden al 0,6 por ciento de esa población. Es en la educación “superior” donde hay más impacto, ya que un 16 por ciento de la población atendida a este nivel está inscrita en las universidades bolivarianas y otros órganismos especiales de educación “express”, no tradicional (como es el caso de los médicos comunitarios, el programa manejado por Cubanos).

6. Según los datos existentes, el gasto público en educación va sin distingos a lo más ricos y a los más pobres. Es decir, no hay un programa de gasto público preferente para los más pobres, uno de los aspectos del cual se jacta más el gobierno.

7. Los subsidios del estado son modestos, en comparación con la propaganda que se hace en torno a ellos. Por ejemplo, en Mercal el estado aporta el 4 por ciento. El otro 96 por ciento lo pone el comprador de su bolsillo. En salud el estado aporta el 14 por ciento. Es en educación que el estado aporta más, un 64 por ciento, pero vemos que este aporte beneficia a los más ricos de igual manera que a los más pobres.

8. Un dato que no aparece en el BCV es el de la gasolina. Ya PDVSA está entregando GRATIS a las estaciones de servicio la gasolina que se consume en el país, entre 350.000 y 400.000 barriles diarios. Pero ese regalo va a los más ricos, quienes tienen sus autos. El venezolano de a pié es el menos beneficiado de este criminal regalo del gobierno a las clases media y alta, estimado en unos $12.000 millones al año.

9. Finalmente, para sorpresa de muchos, los programas tradicionales de ayuda del gobierno a la población más pobre, aquellos existentes desde la época pre-Chávez, continúan siendo los más efectivos, por encima de los nuevos programas de la “revolución”. En líneas generales, dice el BCV, la participación de la población en los programas tradicionales (comedores escolares, pasaje estudiantil, vacunación, becas, etc) es del 7,6 por ciento de la población total, mientras que los nuevos programas “revolucionarios (consejos comunales, misiones, etc) benefician a solo el 4 por ciento de la población total.

10. Lo que si ha explotado es la ayuda económica directa del gobierno, la cual ha crecido en un 74 por ciento en lo que va de año (montos de dinero en efectivo para las mujeres embarazadas, para los inválidos, ancianos, para diversos grupos especiales). Esto tiene un nombre: año electoral. El gobierno de Chávez literalmente le está cayendo a realazos a la gente pobre para asegurarse sus votos. Este es un doble crimen contra la nación venezolana, pués reemplaza las políticas públicas organizadas por la limosna.

 
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