Primaveras 2.0

Julio Castillo


JULIO CASTILLO
juliocasagar@gmail.com 

 

Cuando ocurrió la Revolución Bolchevique de 1917 en la Rusia Zarista y atrasada, los primeros sorprendidos fueron los marxistas. El propio Carlos Marx había predicho que la primera revolución socialista tendría lugar en Inglaterra dada la concentración de su proletariado y el avance de la clase obrera en su organización.

Cuando a finales de los 60, estalla el mayo francés, la revuelta estudiantil de Berkeley, la de Taltelolco y la primavera de Praga se sorprendieron los marxistas y los antimarxistas. Cuando todo el mundo se preparaba para un choque de trenes de la guerra fría entre los Estados Unidos y la Unión Soviética, resulta que los jóvenes de ambos lados de la cortina de hierro alzaron con consignas similares y pusieron en cuestión ambos sistemas.

Ahora cuando los pueblos árabes y los indignados, liderizados por la juventud, se alzan, hasta los propios jóvenes se sorprenden de su fuerza y de lo que han logrado hacer.

Se equivocan los que creen que hasta aquí han llegado las cosas. La Plaza Tahir de El Cairo demuestra que lo más sorprendente está aún por venir. Se equivocan los que creen que el islamismo radical y Al Qaeda serán los beneficiarios de estos cambios.

Resulta complejo explicarlo pero la dirección de todas estas movilizaciones no está ahora en ningún centro mundial ni en ningún comité nacional de partido u organización. La “conducción” de este proceso está en una maraña de comunicaciones que han establecido la verdadera dirección horizontal, la verdadera mesa en la que todos son pares inter Paribus. La información fluye a borbotones de todos los rincones del mundo y con un aparatito de 15 dólares (ya hay teléfonos que eso cuestan) podemos informarnos y opinar desde cualquier sitio del mundo.

(Dicen que las redes sociales han reducido de 6 a tres los pasos de comunicación que había entre un mendigo de Calcuta y la Reina Isabel de Inglaterra).

En efecto, un joven en la Plaza Tahir puede saber, en tiempo real, qué pasa en la Puerta del Sol de Madrid o en Wall Sreet donde acampan miles de jóvenes y discuten sobre qué medidas tomar al día siguiente.

Por eso no es fácil predecir hasta donde pueden llegar. En Egipto se niegan a que el ejército de Mubarak expropie su revolución, en Marruecos parece que lograran boicotear a fuerza de abstención las elecciones propuestas como reforma.

Es previsible que todo llegue a un punto en el que deberá emerger una dirección de carne y hueso, unas caras visibles que representen la marea espontánea que ha derrocado dictaduras árabes y puesto en jaque a gobiernos occidentales.

Esta primavera que ha comenzado con unos jóvenes organizados en un gran movimiento mundial 2.0 nos está impactando y sorprendiendo a todos, en particular, a los que creían que la historia había terminado y que ya nada iba a cambiar.

 
Julio Castillo SagarzazuJulio Castillo Sagarzazu

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