Amanecerá y veremos

La Pequeña Política
Espantapájaros
Avizor.uno@gmail.com

“Lo que por estar yo siempre en el mismo sitio, no veo y otros ven, lo trato de compensar pensando en lo que otros, por andar de rama en rama, quizás no alcanzan a pensar.”
Escrito para gente inteligente

Cada quien está montando sus cañones, y ahora es cuando la batalla arranca. Así lo veo yo, mis queridos pajarracos y pajaritas queridas, claro, desde aquí, lejos, bajo la lluvia copiosa y el sol reverberante, desde mi sitio de siempre aquí en el descampado.

La realidad tiene muchas caras. No es lo mismo tener un toro de frente que verlo a distancia. No es lo mismo mirar al suelo pisando tierra, que mirándolo desde un Sukhoi. También hay cambios. Por ejemplo, cuando una montaña está despejada se ve inofensiva, en cambio cuando la envuelve la bruma, crece, se hace misteriosa y mete miedo.

Hay personas que hablan mucho, y están a plena luz, a plena luz con sus verdades y sus mentiras, si las hay. En cambio, aquel que calla, es inexpugnable, nunca se sabe lo que piensa. Claro, eso es para un mortal cualquiera,  porque sin ser inmortal, mis cinco soles me los dieron, porque soy capaz de penetrar las distintas capas de la realidad, meterme en las neuronas de los que callan e igualmente observar, desde mi pequeño televisor, las palabras y los gestos de los que hablan. Por eso suelo recordar aquel decir “Amanecerá y veremos.”

Que Dios se los pague

Es cierto lo que Heras presiente. Yo, que cuento con mi telescopio mental, sentí algo parecido al recorrer la mente de los principales mandatarios que vinieron, que vinieron, algunos por que le deben favores a Águila Uno, y otros por no perderse el show. Pero a ninguno, confíen en mí, a ninguno se le pasó por alto la ironía de ver ese organismo nacer, cuando su Presidente pro tempore se podía desvanecer. Claro, siempre hay la posibilidad de un milagro, y créanme que, con todo lo que yo critico a Águila Uno, siento por él compasión. Pero eso, la ironía de ver nacer y ver morir al mismo tiempo, no se le escapó a ninguno.

Y hay otra ironía, me refiero a lo que cada uno buscaba en esa reunión. Brasil se posicionaba para continuar su expansión hacia el territorio hispanoamericano; México, más preocupado por el narcotráfico que por lo geopolítico, no quería quedarse afuera cuando además, en lo económico, juega en llave con EE.UU. y Canadá. Lo cual me lleva a preguntarme. ¿Estaba realmente ausente el mundo anglo-sajón? No, que va. Todos los países que dan al pacífico, o casi todos, ya son miembros del Tratado de Libre Comercio con EE.UU. Y el tratado de México es exclusivo, porque lo incluyen con Canadá en Norteamérica. Claro, también había otros intereses allí.

Media docena, son miembros de Mercosur. Quedan tres o cuatro en el mercado Andino, pero ojo con eso, porque con la carretera interoceánica, Brasil comenzará a sentirse además de amazónico, andino, y con salida además hacia el Pacífico. Luego viene la ALBA, una cosa que a la vez es y no es, algo que está siempre al borde de la vida y al borde de la muerte, al igual que Águila Uno… al igual que el Cóndor del Caribe.

Después viene el CARICOM, conformado por pequeños países-islas del Caribe, Antigua y Barbuda, Bahamas, Barbados, Belice, Dominica, Granada, Guyana, Haití, Jamaica, Montserrat, SaInt Kitts and Nevis, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Suriname y Trinidad y Tobago. En su mayoría de habla inglesa. Todos o casi todos reciben su ayudadita de Águila Uno, como también la reciben la Republica Dominicana y Cuba… a montón.

Yo los vi, me refiero a sus Presidentes y cancilleres, yo los vi a toditos, especialmente a los del CARICOM arrodillados, arrodillados y rezando en la oscuridad de la noche, rezando por la salud de Águila Uno. Que Dios se los pague.

Los que escogieron la confrontación

El debate, me refiero al segundo debate, fue distinto al primero, porque más que un debate fue un tremendo show. No obstante estas obviedades, fue muy útil, en un país en el que la libertad de opinión, cuando se ejerce, como le ocurrió al pajarraco Alvarez Paz, lo meten preso, en fin, en un país nuestro, el simple hecho de escuchar a seis candidatos expresarse libremente, y ser escuchados por 15 millones de seres en Venezuela y el mundo entero, y sin peligro además de una sanción oficial, por aquello de mantener la ficción democrática, fue algo excepcional.

De hecho, estoy convencido de que el pajarraco Arria, avispado como es, se lanzó a unas primarias en las que no tiene posibilidad de ganar, se lanzó, repito, para tener una tribuna desde la cual decir sus verdades, y proyectarse a futuro, aquí y en el extranjero, y ser contabilizado como un ACTIVO DISPONIBLE, canoso pero disponible.

Otro que no tiene ninguna posibilidad, y figura porque le gusta desahogarse en público, fue el pajarraco Medina. Y los dos, cada uno en su estilo, juegan en un tablero que nada tiene que ver con el 12 de septiembre.

Hay dos más que han apelado a su capacidad de derrotar a Chávez. Es la pajarraca María y es comprensible porque en este país machista, las mujeres son las primeras en decir que una mujer no  puede derrotar a Águila Uno.  El otro que lo dijo no entiendo porque lo hizo.  Me explico, si yo, Pablo Pérez, con el apoyo de tres partidos grandes, en el pequeño mundo partidista, señalo que voy a derrotar a Águila Uno, tiene que ser porque temo que la gente crea lo contrario.  

En fin, esos son los cuatro que, a riesgo de develar sus propias debilidades, apelaron a la confrontación. Recordemos aquella máxima popular: “lo que Juan me dice de Pedro, me dice mucho más de Juan de lo que me dice de Pedro.”

Henrique y Leopoldo

Los otros dos candidatos tienen sus propias tácticas. El pajarraco Capriles, busca aparecer por encima de todo, tanto  que sólo se metió en aprietos cuando le preguntaron sobre la demanda contra Águila Uno ante el tribunal Penal de La Haya.  No hallaba donde meterse de manera que prefirió no decir ni lo uno ni lo otro sino todo lo contrario. Y dale con la educación y dale la salud y dale con su gestión mirandina.

En cuanto al pajarraco Leopoldo, yo lo veo en ventaja y en desventaja. En ventaja porque los jóvenes lo siguen, y él se ha convertido en una especie de símbolo de la resistencia frente a los desmanes de Águila Uno. Pero tiene una gran desventaja. Como lo han tenido inhabilitado, y no ha podido ejercer cargo alguno, no tiene obra reciente que mostrar.  Pero esa desventaja busca convertirla en ventaja porque nadie que sea gobernador o Presidente se atreve a hablar de seguridad, y el si puede y le conviene por dos razones. Porque su gestión en materia de seguridad fue buena, y porque para las víctimas y sus dolientes no hay mañana y prefieren seguridad ahora y no educación después. ¿Me entienden?

Total que aunque jueguen en diferentes tableros, todos tienen sus cañones montados. El pajarraco Pablo, pese a que lo empujaron a la contienda, cuenta con financiamiento, discurso, apoyos partidistas y el “conqué”; el pajarraco Capriles, está bien “cochado”, tiene financiamiento de sobra, no se sale de su discurso enlatado y lleva ventaja sobre los demás por haberse posicionado antes. Su riesgo mayor es que lo saquen del guión y lo lleven al escenario de la seguridad, donde no tiene nada bueno que mostrar.

Y en cuanto a Leopoldo, que viene de atrás, es el corto tiempo lo que juega en su contra.

Total que mientras los candidatos opositores montan sus cañones para lanzarse en enero a la recta final, Águila Uno, también en su recta final, no sabe si estará cuando los otros estén o si conviene más bien que los otros no estén, por si él mismo llega a no estar.

“Amanecerá y veremos”

 
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