EVO EN SU PROPIA TRAMPA

Elizabeth Burgos

ELIZABETH BURGOS
eburgos@orange.fr    

La crisis de la economía de la coca amenaza el liderazgo de Evo Morales… y es muy posible que sea alcanzado por sus propios métodos, recordando los tiempos cuando expuso al país a sangre y fuego.

La aceleración de la historia nos ofrece cada día su lote de paradojas y en Bolivia no se está falto de ellas.  Evo Morales accedió a la Presidencia de la república tras haber protagonizado varias crisis políticas que condujeron al derribo de tres gobiernos constitucionales.  Evo Morales se convirtió en líder hegemónico de la oposición bajo el gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada, gracias a la crisis que estalló cuando el gobierno decretó la erradicación de los cultivos de coca del Chapare, produciendo una baja radical de la producción y por ende de la exportación de cocaína.

En Bolivia, la merma de la exportación de la cocaína tiene consecuencias inmediatas en la economía interna del país; el  nivel de poder de adquisición baja abruptamente y de manera visible.  La crisis de hace diez años fue en gran medida la causa de la inestabilidad política que favoreció el ascenso del liderazgo de Evo Morales a nivel nacional.  La legitimidad de su liderazgo provino de su calidad de presidente del sindicato de productores de hoja de coca, papel que continúa ejerciendo con el de Presidente de la República.  El liderazgo de Evo Morales está estrechamente relacionado con la economía de la coca.

Evo Morales

Evo Morales

El precio de la coca ha caído vertiginosamente como consecuencia de que los productores se han dotado de una tecnología y eficiencia tales que les permite obtener mayores porcentajes de droga con la misma cantidad de hoja de coca.  Además, todo parece indicar que los narcotraficantes están molestos por las consecuencias que ha tenido la rebelión de los indígenas orientales opuestos a la construcción de la carretera en el TIPNIS, impidiendo la expansión de los cocales en esa inmensa y salvaje zona, que además abría la vía de exportación hacia el Pacífico, es decir hacia Asia.

Como consecuencia de ello el país está a punto de vivir una grave crisis económica que tendrá consecuencias inmediatas en la economía nacional, además de los 600.000 bolivianos que se calcula se dedican a actividades relacionadas con la producción de coca, a la cual se le adjudican 35.000 hectáreas.

La crisis social que se avecina en Bolivia a consecuencia de la caída de la economía de la droga, puede  poner a Evo Morales en la misma situación que en su momento tuvo que enfrentar el presidente Sánchez de Lozada, salvo que éste último no estaba relacionado con ese tipo de economía.  De tensiones sociales a tensiones políticas en Bolivia no hay más que un paso, y estas suelen convertirse en incontrolables.  Evo Morales, que derribó tres gobiernos, no lo ignora.

Según las informaciones provenientes de La Paz, la situación tiende a cobrar un cariz dramático en la medida  en que el gobierno de Brasil, primer socio económico de Bolivia y su principal mercado para la exportación de cocaína, pero en realidad imperio tutelar, ha tomado la decisión de despachar 6.500 soldados a la frontera para obstaculizar la entrada de drogas desde territorio boliviano.  Es comprensible que así proceda, pues hemos visto cómo el gobierno de Brasil ha desencadenado una guerra abierta contra los traficantes de droga, llegando al extremo de realizar operativos militares de envergadura en las favelas con el fin de erradicar esos focos de distribución de drogas.  Y no es que los poderes gubernamentales y financieros brasileños de repente se hayan convertido en adalides de la honestidad en materia de ganancias, sino que lo que está en juego son los intereses de Brasil y en esa materia los brasileños cierran  filas.  En efecto, la celebración del Mundial de Fútbol y las Olimpíadas obliga a Brasil a ofrecer las máximas garantías a los turistas que se darán cita en ese país.

A la decisión de Brasil de controlar la frontera, se ha sumado también Paraguay, ordenando a la Fuerza Aérea Paraguaya realizar ejercicios para derribar aviones del narcotráfico en la frontera con Bolivia. Se menciona incluso que Bolivia se encuentra sometida a una “narcocuarentena”.

Pero la crisis no se detiene allí, sino que está teniendo consecuencias diplomáticas.  En efecto, la decisión de Brasil de controlar la frontera, a lo que se sumó el Paraguay, significa de hecho un acto unilateral que manifiesta la molestia brasileña ante la actitud por parte de Bolivia de ir postergando, bajo pretextos varios, la firma de un acuerdo tripartito antidroga con Brasil y EE.UU. Tal parece que EE.UU observa una cuasi indiferencia ante el asunto, pues conoce el interés de Brasil de lograr la erradicación de un poder paralelo como es el mercado del narcotráfico y deja en sus manos el lidiar con Evo Morales, como lo hizo en su día Bush confiándole el control de Hugo Chávez, a Lula.

Hasta hace poco Brasilia cerraba los ojos ante el tráfico de drogas, pero ante el espejo que le brinda México, parece haber tomado conciencia del fenómeno.

Y, por supuesto, la crisis también alcanza la estructura del poder. Trascienden rumores de una fuerte división en el seno del MAS, el partido del presidente, a  propósito de la preparación de las elecciones de 2014: un sector aboga por la nueva reelección según el esquema de la presidencia vitalicia, el otro, por la búsqueda de otro candidato.

El frente cocalero está disgustado por la caída de los precios de su materia prima y la perspectiva de que se frene la expansión de los cultivos hacia la zona del TIPNIS.

Enfrentar una crisis que se  manifiesta en varios frentes, obliga al Presidente a dedicarse a tratar de sortear los obstáculos, pero es muy posible que sea alcanzado por sus propios métodos, recordando los tiempos cuando expuso el país a sangre y fuego.

 

 

 
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