LA DESPEDIDA

JESÚS HERAS – 

La reunión de CELAC celebrada en Caracas, dejó una sensación auspiciosa pero también de despedida.

Con un pujante Brasil, cuya economía apunta a convertirse a la vuelta de tres décadas en la cuarta del mundo, y de un México que va en dirección en ser la sexta, Latinoamérica comienza a mirar hacia adentro, en buen momento, tanto como históricamente ha mirado hacia afuera.

Esto en cuanto a lo económico, pero también en lo atinente al narcotráfico y la seguridad. América Latina se ha convertido, en su propio desmedro, en la fuente más importante de suministro de drogas del mundo entero. Apuntando hacia el jugoso mercado norteamericano, pero también hacia Europa, a través de los caminos verdes del África occidental, de Venezuela salen más de 250 toneladas de cocaína al año. 

Colombia, de donde procede la mayor parte de la droga refinada, lleva más de medio siglo de guerra interna, enfrentando sus gobiernos a un movimiento guerrillero que, habiendo tenido de caldo de cultivo el asesinato de Jorge Eliezer Gaitán en 1948 y la conflictividad política de la década subsiguiente, nace en fecha coincidente con la Revolución cubana, con la cual comparte la inspiración, desviándose luego hacia el terrorismo, el secuestro y la extorsión, hasta hermanarse al narcotráfico que le sirve hoy de base de sustentación.

La situación de Bolivia es igualmente complicada. Evo Morales,  quien funge a la vez de Presidente de su país y Presidente del sindicato de cocaleros, ha sido puesto en cuarentena, es el término que utilizan, por temor en Brasil y Paraguay, de que la penetración del narcotráfico pueda crear en sus países situaciones similares a las que vive México, donde el narcotráfico, ha logrado penetrar los intersticios del poder.

Si bien cada quien interpreta o aprovecha el nacimiento de la organización desde su propia óptica, poniendo algunos el énfasis en la exclusión de EE.UU. y Canadá, lo cierto es que se trata de una iniciativa del Grupo de Rio, creado en 1986, a raíz de la exitosa gestión política y diplomática en apoyo de la pacificación de Centroamérica, encabezada por México, Colombia, Panamá y Venezuela, contando con el apoyo de Argentina, Brasil, Perú y Uruguay.  Lo que significa en la práctica que el CELAC no es otra cosa que una ampliación del Grupo de Río, un mecanismo de Consulta y Concertación Política, cuya pluralidad ideológica quedó de manifiesto cuando la Presidencia pro tempore del organismo pasó de manos del Presidente de Venezuela, al Presidente de Chile.

Con la asistencia de los 33 países la conforman, 27 de ellos representados por sus Presidentes, el CELAC nació en Caracas bajo los mejores auspicios.

Pero para un Presidente visiblemente enfermo, el nuestro, su abrazo a Sebastián Piñera, pudo haber sido también la despedida. Muchos lo sintieron así.

 
Jesús HerasNo photo

Artículos relacionados

Top