¿NUEVAS SANCIONES PARA IRÁN?

Luis Giusti

Luis Giusti

LUIS E. GIUSTI L.
lgiusti@csis.org  

 

La política en Irán se está calentando a raíz de un informe preparado este mes por la IAEA, Agencia Internacional de Energía Atómica de las Naciones Unidas, en el cual se presentan evidencias de que Teherán continúa adelantando un programa de armas nucleares.

Mahmud Ahmadineyad

A eso se han sumado las especulaciones relativas a un supuesto plan de Irán para asesinar el mes pasado al embajador saudita en Washington. Con la aceleración de la campaña electoral en Estados Unidos, el presidente Obama no quiere aparecer como blando frente a Irán, pero no le resultará fácil mantener una posición balanceada.

Es improbable que la ONU trate de aplicar severas sanciones a Irán, debido a la oposición de Rusia y China, ambos países miembros del Consejo de Seguridad de la organización. Pero Estados Unidos, el Reino Unido y Canadá han tomado el asunto en sus propias manos, al anunciar esta semana medidas unilaterales sobre el sector financiero y el sector energético de Irán. Washington manifestó que “Irán constituye una preocupación en el cuadro del narcotráfico”, en opinión de muchos analistas un anuncio más que todo simbólico para tratar de disuadir a los bancos no americanos de hacer negocios con los iraníes.

Además, Estados Unidos puso en la lista negra 11 entidades sospechosas de apoyar los programas nucleares de Irán y ha ampliado las sanciones contra empresas que apoyan a sus industrias petrolera y petroquímica.

El negocio de exploración y producción de Irán ya estaba duramente sancionado, pero las medidas tomadas esta semana ponen fin a una filtración al prohibir la venta de bienes y servicios, tales como equipos de perforación y servicios de ingeniería. La extensión de las sanciones al sector petroquímico tiene mucha mayor significación, puesto que al menos la mitad de los ingresos por ventas internas proviene de ese sector. Adicionalmente, Irán ha venido usando sus plantas petroquímicas para producir gasolina, a fin de atenuar el impacto de las sanciones aplicadas sobre productos refinados a principios de este año.

Por su parte, el Gobierno del Reino Unido ha ordenado a todas las entidades financieras que suspendan los negocios con sus contrapartes iraníes, incluido el Banco Central de Irán, Bank Markazi.

Sin embargo, ninguna de las sanciones afecta directamente las ventas de crudos. En otro frente, Francia ha venido abogando por nuevas medidas “en una escala sin precedentes” por parte del bloque de naciones occidentales y otras naciones que quisieran adherirse.

Pero Estados Unidos ha evitado cuidadosamente atacar al Bank Markazi, por temor a la pérdida de 2,2 millones de B/D de exportaciones de Irán, lo cual podría catapultar los precios petroleros a muy altos niveles, afectando la frágil economía global. Esas preocupaciones se han acentuado desde lo ocurrido en Libia, donde quedaron fuera del mercado 1,6 millones de B/D a principios de este año. Una acción contra Bank Markazi generaría además el rechazo de Rusia, China, la India y Japón, potencias económicas que Estados Unidos quiere mantener de su lado.

El Congreso de Estados Unidos está considerando dos leyes con sanciones adicionales contra Teherán, las cuales tienen alta probabilidad de aprobarse.

La legislación correspondiente pondría bajo la lupa cualquier negocio de petróleo y gas con Irán, aumentaría la presión sobre la Guardia Revolucionaria de ese país, penalizaría a compradores de deuda soberana de Irán, bloquearía cualquier filtración de las actuales sanciones y aplicaría diversas formas de presión diplomática y económica. Pero también se está moviendo una propuesta de ley que daría autoridad a Obama para exceptuar a bancos centrales de otros países de penalidades por hacer negocios con Bank Markazi. Esta legislación sería más aceptable para la Casa Blanca, porque le permitiría mantener buenas relaciones con Pekín, Moscú, Nueva Delhi y Tokio, al tiempo de manejar mejor los mercados. Pero eso podría afectar la credibilidad de las políticas de sanciones de Estados Unidos.

Algunos analistas señalan que aplicar sanciones al Banco Central y afectar las exportaciones petroleras sería una forma de guerra económica, y advierten que si esas medidas fracasan en lograr que Irán abandone su programa nuclear, solo quedaría la opción de una guerra de verdad.

No cabe duda de que Obama afronta dilemas importantes respecto a las relaciones con Irán.

 
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