Las tensiones entre justicia y paz

MARCOS CARRILLO
mrcarrillop@gmail.com
@carrillomarcos

 

La paciencia y claridad de los chilenos deben servirnos de ejemplo. Se tardaron años en juzgar a Pinochet pues le dieron prioridad a la construcción del país

 

Las transiciones focalizadas en la paz y la reconciliación se enfrentan una serie de tensiones. Uno de los errores fundamentales en que se cae es el de enfocar las tensiones inherentes a estos procesos no como intereses que deben conciliarse de un modo eficiente para que el proceso sea exitoso, sino como dilemas cuyas opciones se excluyen mutuamente.

Es este el caso de quienes ven una contradicción entre derechos humanos y solución del conflicto, entre justicia y paz, entre pragmatismo y principios. Un proceso de transición no se trata de sacrificar principios por transacciones de orden práctico. Sin embargo, saber lo que en realidad puede hacerse en un momento dado puede ser mucho más eficiente que hacer lo que se desea. Muchas veces, atornillarse a puntos de honor producirá resultados más perjudiciales que saberlos defender en el momento preciso. Soportar ciertas situaciones hasta estar suficientemente fortalecido y sólido es una forma de abordar ciertos conflictos.

La tensión entre derechos humanos y solución del conflicto radica en que quienes ponen énfasis en los primeros procuran la reparación de los daños causados por los protagonistas del conflicto armado o de la dictadura. Quienes buscan la solución del conflicto buscan la reconciliación, la paz y la gobernabilidad. Mientras la primera tendencia se focaliza en el pasado, la segunda se focaliza en el futuro del país. Mientras la primera se enfoca en la búsqueda de culpables, la segunda se centra en la búsqueda de soluciones plausibles.

A pesar de las aparentes contradicciones que estas dos posiciones generan, creemos que comparten valores similares. Tal y como lo plantean Babbitt, Eileen y Lutz, Ellen “en el corto plazo ambas buscan terminar la violencia, la pérdida de vidas y otros sufrimientos tan rápido como sea posible. En el largo plazo ambas tratan de asistir a la sociedades para asegurar que la violencia no sea recurrente y los DDHH de todo ser humano sean respetados.” De modo que son tensiones que pueden resolverse de forma creativa y estableciendo prioridades.

La búsqueda de la paz no es contradictoria con la de justicia, pero si es importante establecer prioridades. No me queda duda de que la prioridad del país es la de construir un futuro de paz y prosperidad y la justicia deberá estar supeditada a este fin. No debe haber impunidad, ni mucho menos algo como una ley de amnistía, pero el énfasis debe ser el futuro y no el pasado, mucho menos la retaliación, pues ello sería repetir los errores de quienes hoy gobiernan, ¿o es que se nos olvida que ellos ofrecían freír las cabezas de los adecos, como si eso fuera una solución?

La paciencia y claridad de los chilenos deben servir de ejemplo. Se tardaron años en juzgar a Pinochet pues le dieron prioridad a la construcción del país modelo que es hoy, antes que desatar una cacería de brujas por las atrocidades cometidas por la dictadura.

Venezuela está obligada a forjarse un futuro de reconciliación y bienestar. Es esta la prioridad.

 

 

 

 

 
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