El ABC de Alberto Barrera Tyszka – Escritor y novelista.

El poder y la sociedad se han organizado alrededor de Chávez. Creer en la alternancia y el cambio ya es una victoria para los venezolanos. Hay una alentadora emergencia de nuevos narradores y trabajos de investigación periodística, señala el narrador y columnista de la prensa nacional.

Manuel Felipe Sierra.

Pertenece a la generación de César Miguel Rondón, Leonardo Padrón, entre otros, que asumieron el legado de José Ignacio Cabrujas y Salvador Garmendia en el replanteo de la telenovela venezolana. Pero además es reconocido como uno de los novelistas venezolanos de mayor alcance internacional, y mantiene desde hace varios años una crónica política semanal en el diario El Nacional. Desde hace unas semanas es reclamada en las librerías su última obra Rating. Alberto Barrera Tyszka ofrece sus reflexiones para los lectores de ABC de la Semana.

“La posibilidad de que no haya una única versión de la historia le hace bien al país”. Alberto Barrera Tyszka

– Tu reciente novela Rating, por el título, tiene que ver lógicamente con tu oficio como escritor de telenovelas. Pero además se corresponde con cierta tendencia de tus libros de títulos cortos, enfáticos, como La Enfermedad, tu novela anterior galardonada en España con el Premio Herralde 2006.

– Fíjate que la idea de la novela aunque es una historia en el contexto de la televisión, si tiene mucho que ver con ciertas pasiones humanas y de cómo en medio de un canal de televisión con una crisis de audiencia, un tipo cínico que viene de regreso se ve obligado a trabajar con un muchacho joven lleno de ilusiones y como esas dos vidas se cruzan. Y como bien dices tú, el nombre trata de dar como una especie de definición de lo que es esa angustia en el mercado. La novela tiene una relación un poco más o menos con la realidad, en la medida en que hay un vicepresidente de un canal en crisis que piensa que puede conseguir mucho rating inventando un reality show con damnificados. Y justamente, yo pienso que la realidad supera la ficción viendo un poco lo que está ocurriendo ahora en el país, con el tema de los damnificados.

– Además de tu experiencia televisiva, tus novelas han tenido éxito y eres uno de los escritores venezolanos con mayor proyección internacional, ampliamente conocido por el público mexicano donde trabajaste muchos años, y también con el público español. ¿Cómo ves la literatura latinoamericana desde el ámbito externo?

– Hay una cosa importante: Por mucho tiempo todos los escritores latinoamericanos queríamos pasar por España o pensábamos que la legitimación de nuestra obra estaba en España.

– ¿Eso comenzó con el famoso “boom” latinoamericano de los 60?

– Exactamente. Lo que ocurre es que la crisis económica mundial ha terminado devolviendo la pelota y de alguna manera, las editoriales españolas ahora reconocen y piensan que van a tener que vivir de la producción de América Latina. Los lectores españoles ya no quieren escritores latinoamericanos que “den un golpe”, “un batazo” en España, sino escritores latinoamericanos que vendan por supuesto en España, pero que vendan también en América Latina, porque se reconoce que América Latina es un mercado importante.

– Y además en expansión…

– Sí, porque además se están haciendo muchas cosas. Yo creo que antes la literatura latinoamericana era como una sola marca y eso tenía mucho que ver con el “boom”, con el “realismo mágico”, pero hay mucha literatura latinoamericana de diversos tipos, se escriben cosas muy diferentes, y la diversidad es un poco también lo que la define y eso es muy significativo.

– Trabajaste muchos años en la televisión mexicana y conoces mucho ese país. Recientemente participaste en varios eventos en ciudades Mexicanas. Ahora la sociedad mexicana está impactada por el fenómeno de la violencia, la guerra de los carteles y la explosión del narcotráfico. ¿Cómo se desenvuelve esta actividad intelectual en un clima tan convulso?

– La presencia del narcotráfico siempre fue muy fuerte en la medida en que es un país frontera, lo cual facilita un gran tránsito hacia el gran país consumidor que es Estado Unidos. Pero aquí está el ingrediente del gobierno de Calderón que de alguna manera significa el Estado declarándole la guerra al narcotráfico y eso ha puesto al país en una situación muy difícil, muy turbulenta, con una violencia espectacular y saldo de 50.000 muertos al año.

De cara a un año electoral

– Es una verdadera guerra…

– Sí, claro. Hay una guerra entre carteles, hay una guerra del Ejército contra el narcotráfico y hay una violencia de 20 asesinatos diarios, de ejecuciones donde tiran las cabezas de los asesinados en el mar, de gente colgada de postes. Entonces hay una cosa que impacta mucho a la sociedad todo el tiempo, es la violencia que se ha ido acercando desde el norte hacia el resto del país. Yo creo que es una sociedad que está repensándose un poco a partir de esto y por supuesto, de cara a un año electoral ello también complica el panorama.

– Un año electoral que promete el regreso del PRI…

– Entre otras cosas dicen que sí, que va a ser el regreso del PRI. También la resurrección de ALMO, de López Obrador, un personaje en el que nadie creía y que de repente acaba de aparecer nuevamente y yo creo que puede ser un factor de polarización.

– ¿Piensas que López Obrador, quien denunció fraude en las elecciones presidenciales de 2006, podría ser un factor decisivo al final de la competencia?

– Sí, porque creo que hay mucha de gente dispuesta a no votar por el PRI y darle un chance a López Obrador. Habría que ver cómo se va a definir todo, pero éste promete ser un año muy tenso, polarizado; todo esto bajo la misma mirada de preguntarse: ¿Somos una sociedad dominada, secretamente gobernada por el narco o no?

– Como lo vivió Colombia durante mucho tiempo y todavía lo vive de alguna manera. Pero en el caso de México, como tú señalas, agravado por la cercanía del gran mercado consumidor que es Estados Unidos.

– Claro. Desde hace 10 o 15 años, las cifras comenzaron revelar el incremento del consumo interno en México y unas de las explicaciones que se daban es que ya los narcotraficantes no estaban pagando con dinero porque era muy difícil la operación y estaban pagando con mercancía, por lo tanto a México le tocaba subir el consumo, cosa que ha traído a la sociedad mexicana nuevos problemas.

 El escritor considera que de aquí a octubre al país le toca un año muy di

– Regresando a Venezuela, en el país se percibe una suerte de “boom editorial” en proporciones por supuesto todavía muy modestas, pero hay una emergencia de nuevos escritores, se están publicando muchas novelas y trabajo periodístico y hay como una revaloración de nuestro narradores.  

– Yo no tengo miedo de decirlo aunque haya gente a la que no le gusta el término, yo sí creo que hay un resurgimiento de nosotros los venezolanos incluso dándonos cuenta de que no somos tan no lectores como creíamos; que somos una sociedad que si lee. También he pensado que dentro de los términos de América Latina somos por ejemplo un país muy lector de periódicos, de revistas; y con toda la situación que estamos viviendo ahora el periodismo ha quedado un poco desbordado y los venezolanos queremos saber más de nuestra historia, más de lo que nos ocurre, entender por qué estamos donde estamos, que nos está pasando y allí está presente el discurso de la investigación, pero también el discurso periodístico e incluso el discurso literario; todas esas novelas históricas por ejemplo, que han tenido tanto éxito últimamente creo que también tienen que ver con esto.

Ley vs. Medios

– Está también el tema de la televisión. Comenzaste como guionista con el auge de la telenovela nacional y cuando el producto venezolano era altamente cotizado en el exterior.  Ahora la situación ha cambiado: existe la autocensura y la sombra amenazante de Conatel. ¿Hasta dónde ello ha cambiado en el comportamiento de la teleaudiencia, digamos del público?

– Sí bueno es difícil, porque el caso venezolano es muy particular. Es decir, la Ley Resorte gravita sobre cualquiera que quiera hacer una producción nacional de cualquier orden; si se quiere hacer una producción de ficción tienes que estar bajo la posible amenaza de estar incumpliendo esa ley. Entonces, es vivir bajo sospecha lo cual es terrible para la creatividad, porque tiene que darle mucha vuelta a la obra, porque tienes que cuidarte mucho de no transgredirla de alguna manera. Esto ocurre con las telenovelas que están basadas en los conflictos, y es complicado saber cuando éstos incumplen o no lo que establece la ley. Por otra parte, los medios se sienten permanentemente amenazados, y eso hace que sus producciones sean cada vez más cautelosas, a diferencia de antes cuando los productos tenían referentes reales sacados de la vida cotidiana.

– Desde antes del proceso chavista mantienes semanalmente tu columna en el diario El Nacional y en ella analizas la política venezolana a partir de la percepción de la gente, de la vida, más que de las formulaciones teóricas. ¿Cómo ves al país en estos momentos y la posibilidad de cara a las próximas consultas electorales?

– Todo es muy complejo y muy difícil. Hay varias cosas que a mí me parecen que son alentadoras. En principio te diría que una cosa muy importante es que la alternancia en estos momentos ya es una hipótesis creíble, es decir, está claro que el chavismo se verá obligado a atender la posibilidad de la alternancia y del cambio,  y eso creo que ya es una victoria para la sociedad venezolana; porque cuando este gobierno empezó de alguna manera suspendió la idea de la alternancia entre los venezolanos. La revolución era para siempre, para la eternidad, y sólo terminaba cuando se cumplían sus objetivos finales y de alguna manera el gobierno y el poder hablaban siempre desde la eternidad, y el hecho de que ahora el cambio comience a ser una idea, aunque frágil todavía, me parece que es un gran avance. Por supuesto, nos falta muchísimo como sociedad, yo creo que una de las cosas que hay que hacer es despolarizar al país, yo creo que la polarización nos vuelve más mediocres, nos simplifica, y creo que sólo la complejidad puede salvarnos como venezolanos, como sociedad. La polarización le conviene al gobierno fundamentalmente.

– Y por eso la propicia…

– Claro, eso no es ningún secreto, el mensaje de Chávez a sus partidarios fue que hay que repolarizar. Yo creo que desde la oposición y desde el resto de la sociedad lo que hay que pensar es más bien es vernos con cierta complejidad mayor a esa simpleza de decir que quien no está conmigo es un golpista, apátrida, etc.

– Esto quiere decir que tú apuestas a un escenario optimista en términos del corto plazo…

– Yo soy un optimista por naturaleza, aunque el optimismo sea algo irracional voy a hacerlo y yo aspiro a que sí, creo que dentro de los escenarios planteados por primera vez la oposición está firmemente unida y ha aprendido mucho. Veníamos de una gran tradición de errores y ha costado muchísimo todo ello, pero es un esfuerzo importante. Por supuesto, todavía lleno de debilidades y de riesgos los cuales hay que asumir, además de la existencia de un poder que conoce las debilidades y fracturas opositoras y que tratará de profundizarlas por todos los medios. O sea nos toca un año todavía, de aquí a octubre, muy difícil.

– Existe una interrogante muy importante en el cuadro político que es la evolución de la salud de Chávez.

– Sí, obviamente, porque esta es una sociedad y un poder que se han organizado alrededor de la persona de Chávez. Si hay un régimen personalista en el mundo es éste, propiciado por Chávez y con la complicidad de todos los demás que lo acompañan y que saben que no llegarían ni a la esquina sin él. Aquí el carisma se ha convertido en una especie como de sistema, entonces cuando ahí entra un imprevisto tan terrible como es el de la salud, ello pone en crisis de repente todo sin que haya culpables.

– El agravamiento de la salud de Chávez sería un desenlace curioso porque no podría hablarse de victorias ni de derrotas políticas.

– Sí, y totalmente inesperado. Esa es la historia que está por verse y todavía no sabemos ni podemos prever el desenlace.

 
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