ENTRE LA TENTACIÓN Y EL TEMOR

JESÚS HERAS –

El gobierno se mueve entre dos polos, el primero es el temor.

El temor de quedarse por razones de salud sin candidato y el de perder con candidato la elección. A la par, cabalga el otro polo, la tentación.

De allí las decisiones anunciadas por el Jefe de Estado. Me refiero a la designación de Diosdado Cabello a la presidencia de la Asamblea Nacional y la del General Rangel Silva como Ministro de la Defensa.

 

El primero ha sido exaltado en ocasiones y en otras humillado públicamente por Hugo Chávez, mientras el segundo, acusado de tener vínculos con el narcotráfico por el Departamento del Tesoro de los EE.UU., se ha cuidado de ganarse las preferencias del jefe, señalando que el Ejército jamás aceptará una derrota electoral del primer mandatario. “La Fuerza Armada Nacional (FAN) no tiene lealtades a medias sino completas hacia un pueblo, un proyecto de vida y un comandante en jefe. Nos casamos con este proyecto de país”, dijo meses atrás Henry Rangel, entonces responsable del Comando Estratégico Operacional (CEO) de la FAN.

Los dos personajes tienen en común su procedencia militar y también el haber participado en las intentonas de 1992.

A diferencia de Rangel, sin embargo, Diosdado, sin perder su vínculo con la FAN, se ha dedicado de lleno a hacer política, y a hacerse – según se alega- inmensamente rico.

A diferencia de Cabello, Rangel es un militar activo, que – tras las acusaciones de las que  ha sido objeto-  sabe bien que perder el poder podría para él significar también perder la libertad. De manera que mientras al Capitán (r) puede moverlo la tentación de acceder a futuro al Poder, al General en Jefe lo motiva sobre todo el temor de perderlo.

Con la entrada de 2012, se han acentuado sutilmente los signos de avance de la enfermedad del Presidente. El estrechísimo anillo de seguridad que lo rodea, algo que el país descubrió al activarse sus integrantes ante las cámaras para protegerlo en el Santuario de la Virgen de Coromoto, no tiene otra justificación que el de mantenerlo en pie en caso de que sufra algún mareo o le fallen las extremidades.

Así mismo, se ha ido estrechando el anillo de incondicionales que bien por temor o por lógica ambición, como es el caso de Rangel y Cabello, respectivamente, puedan garantizar el resguardo del poder. La próxima tentación del Presidente, y de quienes desde Cuba van marcándole la pauta, será poner el CNE en manos partidistas mucho más radicales.

Todo lo cual lleva a una obvia conclusión. Mientras el mundo opositor se concentra en las elecciones primarias para escoger su candidato presidencial, el régimen, atrapado entre  la tentación y el temor, teniendo candidato, se mueve en otra dirección. 

 
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