Inseguridad y perturbaciones

REPIQUE
Mélida Qüenza Ponte
mq0105@hotmail.com    

 

            La inseguridad es el problema más serio que padecemos los venezolanos y en un año electoral debiera ser atendida con prioridad, como indica la lógica,  pues lo natural es que quien gobierne se esfuerce en resolver las dificultades más evidentes -así sean puras promesas- con la intención de conseguir más votos. Sin embargo, en el caso del gobierno chavista eso no es así, aunque el propio presidente Chávez reconoce públicamente que la inseguridad es un problema bastante serio, no se toman medidas contundentes. El país entero espera algo como una Misión Seguridad con un despliegue y motivación que incorpore a todos los sectores para encarar fuertemente ese flagelo.

            El gobierno prefiere centrarse en otras cosas como reforzar el vínculo de amor y admiración que todavía es fuerte entre los sectores populares hacia Hugo Chávez, cuestión que él sabe manejar, de allí que haya puesto todo el esfuerzo en la Misión Vivienda, no importa si cumple o no con la cantidad ofrecida, el hecho es que el publicitar constantemente la entrega de casas y apartamentos le sirve para presentar una “acción efectiva” de gobierno frente a cualquier crítica opositora y a la vez acrecentar el agradecimiento del pueblo beneficiado. Para quien recibe una vivienda dotada de todos los servicios ubicada además en un urbanismo que deja muy atrás el ambiente del rancho o del refugio, el problema de la inseguridad pasa a un segundo plano.

            Hoy nos encontramos con un Chávez que entra a un año electoral marcándole el paso a una derecha oposicionista que se limita a seguirle el juego, sin liderazgos fuertes, sin proyecto de país, que se ahoga en sus propios errores y limitaciones, enfrascada ahora en unas elecciones primarias, proceso que no levanta entusiasmo a pesar de la carga mediática que aporta el sector empresarial, un proceso incierto donde la sospecha de un ya concertado consenso burlaría las aspiraciones de las opciones inscritas y privilegiaría a un candidato de las élites, selección que para muchos es obligatoria estimando que la participación de votantes en las primarias no llegará a los 2 millones, lo que evidenciaría una debilidad muy grande de las fuerzas de derecha ante las presidenciales del 7 de octubre.

            Son muchas las perturbaciones que servirán de excusa al gobierno chavista para seguir dejando de lado la inseguridad. La derecha no desaprovechará oportunidades para generar conflictos de todo tipo y no hay que olvidar los factores externos con el gobierno gringo esgrimiendo el hacha de la guerra, ya en la mira está Siria, luego vendrá Irán, siempre acentuando la relación del gobierno de Chávez con esos países, con la violencia, el terrorismo y todas las locuras que esgrimen para justificar invasiones, derrocamientos y asesinatos, apropiación de recursos, etc. Y Chávez seguirá entreteniéndonos  con sus variopintas reacciones a esos ataques.

            Lamentablemente, el país marcha al ritmo que señala Chávez, no hay contrapeso, hasta toma el papel que corresponde a los trabajadores en la elaboración de una Ley del Trabajo. Mientras tanto la inseguridad campea.

 

 

 
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