Utopías para el 7 de octubre de 2012

LUIS OLIVEROS
Luis_cesar_13@yahoo.com 
@luisoliveros13 

Lo talibánico vende, algo lamentable pero que es toda una realidad en Venezuela. Claramente una parte de la oposición (espero sea la mayoría) entendió que con un discurso lleno de odio, de venganza, llamando a meter preso a mucha gente y pujando por llevar a un supuesto paredón al Ayatolá de la Revolución no se ganarán nunca las elecciones del próximo 7 de octubre.

Obviamente hay una parte que se identifica con la opción que promete esas cosas, desconociendo completamente que por esa vía no se atrae a chavistas insatisfechos o a los famosos y claves Ni-Ni’s. ¿La oposición puede ganar con solo su histórica votación del 30%, o necesita que ese porcentaje se incremente alimentado por los grupos antes nombrados? En la manera que entendamos eso, no solo maduraremos políticamente sino que nuestras posibilidades de triunfo se incrementarán. Recordemos lo que dicen la mayoría de los encuestadores (sean vedettes, humoristas, tarifados del Gobierno o los pocos serios y creíbles): cada grupo hoy tiene una participación muy parecida, así que para ganar los dos extremos deben enamorar a los que están indecisos. ¿Se puede lograr atraer a la otra parte (desde la oposición) prometiendo “castigo seguro a los culpables” e incentivando el odio?

Entiendo que puede ser muy seductor imaginarse un gran número de arrestos, de operativos judiciales, de poder resolver varios de nuestros problemas en un tribunal en el exterior, etc., pero eso no garantizaría ni la gobernabilidad de un nuevo gobierno (que tomaría posesión en un país bastante dividido) ni significaría la reconciliación que se necesita.

A muchos aún les cuesta entender que el país no es solamente el vecindario, la familia, o los amigos; el país es algo mucho más complejo, más heterogéneo, con muchos más problemas, necesidades y miedos. Al 7 de octubre no se llega amenazando a los militares (aunque no guste su conducta en estos 13 años), a los consejos comunales, a los estudiantes de las universidades progobierno, a las misiones, etc. Para ganar y poder “cobrar” (entendiendo por eso el mantener el poder y tener el piso político para realizar las reformas necesarias), se debe pensar en transición, en realizar investigaciones serias y en negociar (aunque a muchos no les guste). En ningún caso la palabra conciliar significa perdonar actos de corrupción, violaciones a la Constitución, crímenes, ni cosas por ese estilo.

Pienso que pretender llegar al poder y al instante desatar una cacería de brujas es fantasioso, utópico y prácticamente garantía de acumular todos los números para una derrota o un precoz golpe de Estado. Se debe tener claro que el período que viene sería una transición y como tal será bastante difícil, complicada y más con el chavismo en la oposición.

Ser talibán es sencillo, es chévere y tiene 13 años de moda en Venezuela, ¿Qué ha hecho por el país?, ¿a dónde nos ha llevado?, ¿queremos empezar una nueva etapa con esa misma onda? Obviamente no arroja nada bueno para nuestro futuro, es hacer lo que ha hecho el chavismo en estos años, y por lo tanto no nos hará mejores que ellos, algo que necesitamos para enderezarle el rumbo del país. El 7 de octubre debemos votar pensando en eso.

 

 

 

 

 
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