Las alcaldías de Carabobo tienen que cambiar su mensaje deportivo

Luis Hernández Estrella

DESDE   LAS  CANCHAS
Luis Hernández Estrella
luisherestrella@gmail.com 

 

Una alta responsabilidad para con el deporte tienen las  alcaldías y los concejales  que conforman el núcleo de cada municipio. La celebración del  6 u otro día enmarcado en el mes de enero como Día del Deporte, no específicamente por ser día del deporte, sino por la Santa Misa, en la cual se hacen peticiones a Dios, por los instrumentos del deporte y por la salud del deportista, además de que se deben  olvidar las cosas pendientes  y abrir otra página  por las  esperanzas  de un deporte mejor para los venezolanos.

Son muchas las responsabilidades  para que en un día vengan  renovadas esperanzas a borrar todo cuanto se dejó de hacer por el deporte de Carabobo. Hay otras propuestas que no se han ventilado públicamente, pero que desde luego, forman parte del centro  organizacional  en el que se encuentra el deporte municipal. Las alcaldías deben tener muy claro, que el cuadro económico en el cual se desenvuelven  no presenta un medio muy favorecedor  para las metas y propuestas que  hacen en el  año; de allí que deben ingeniárselas  para salir adelante con recursos o sin ellos  con el fin  de  mantener ese espacio que se  ha dado al poder municipal.

Las alcaldías, socialistas o no, son la  fuente de inspiración deportiva en  los  barrios, parroquias y urbanizaciones, y por ello deben mantener muy viva la llama del deporte en  su  comunidad; no sólo sembrando la semilla deportiva en todos  y  cada uno de los parroquianos, sino que deben velar por la salud y el estudio, para que niñas y niños en edad de básica tengan acceso al deporte sin menoscabo de  su  condición física, económica e intelectual. Esa es una de las condiciones para que dichos seres que no tienen espacio en competencias regionales, sean mañana útiles al Estado venezolano. El deporte debe garantizar una actividad  sana y  propiciadora  de elementos que contribuyan a que los niños sean atendidos  con la frescura de la edad y de la misión que deben cumplir en la vida.

Pero, volviendo al guarapo de  piña; o mejor dicho algo para  recordarle a quienes fungen como funcionarios que  haciendo  política  de las  actividades deportivas y recreativas, es algo que  será  nefasto para los niños, y más todavía si  se utilizan como mensajeros no de  la actividad propiamente, sino de esa corriente política. Muchos son los casos donde chiquillos portando franelas del color que  preside la alcaldía, alaban a los alcaldes y la gestión de promover el deporte. Esto en vez de contribuir con jóvenes para la vida ya en tan corta edad es objeto de una  mal sana política que  no asume un rol positivo en la juventud. Una alcaldía conformista en la búsqueda de promover los valores que produce el deporte, es un ente anacrónico que no proyecta una visión integracionista de lo que puede construirse por medio de actitudes  físicas, recreativas, culturales  y deportivas. El deporte que es un área en  constante  renovación, con permanente siembra de generaciones,  será  el aliento para todo aquel  que transite  el camino de  una instalación deportiva. La cancha deportiva  no debe estar sin la presencia de  jóvenes, porque se hace  un cuerpo inerte  en la vida.

 

 

 

 
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